Salmos, 10
1. eiV to teloV yalmoV tw dauid epi tw kuriw pepoiqa paV ereite th yuch mou metanasteuou epi ta orh wV strouqion
1. Lámed ¿Por qué, Yahveh, te quedas lejos, te escondes en las horas de la angustia?
2. oti idou oi amartwloi eneteinan toxon htoimasan belh eiV faretran tou katatoxeusai en skotomhnh touV euqeiV th kardia
2. Por el orgullo del impío es perseguido el desdichado, queda preso en la trampa que le ha urdido.
3. oti a kathrtisw kaqeilon o de dikaioV ti epoihsen
3. (Mem.) Sí, el impío se jacta de los antojos de su alma, el avaro que bendice menosprecia a Yahveh,
4. kurioV en naw agiw autou kurioV en ouranw o qronoV autou oi ofqalmoi autou eiV ton penhta apoblepousin ta blefara autou exetazei touV uiouV twn anqrwpwn
4. (Nun.) el impío, insolente, no le busca: «¡No hay Dios!», es todo lo que piensa.
5. kurioV exetazei ton dikaion kai ton asebh o de agapwn adikian misei thn eautou yuchn
5. En todo tiempo se afianzan sus caminos, allá arriba tus juicios muy lejos de él están, a todos sus rivales da soplidos.
6. epibrexei epi amartwlouV pagidaV pur kai qeion kai pneuma kataigidoV h meriV tou pothriou autwn
6. Dice en su corazón: «¡Jamás vacilaré!» (Sámek.) porque en desgracia no se ve,
7. oti dikaioV kurioV kai dikaiosunaV hgaphsen euquthta eiden to proswpon autou
7. maldice. (Pe.) De fraude y perfidia está llena su boca, bajo su lengua sólo maldad e iniquidad;
8.
8. al acecho se aposta entre las cañas en los recodos mata al inocente. (Ain.) Todo ojos, espía al desvalido,
9.
9. al acecho escondido como león en su guarida, al acecho para atrapar al desdichado, atrapa al desdichado arrastrándole en su red.
10.
10. (Sade.) Espía, se agazapa, se encoge, el desvalido cae en su poder;
11.
11. dice en su corazón: «Dios se ha olvidado, tiene tapado el rostro, no ha de ver jamás.»
12.
12. Qof. ¡Levántate, Yahveh, alza tu mano, oh Dios! ¡No te olvides de los desdichados!
13.
13. ¿Por qué el impío menosprecia a Dios, dice en su corazón: «No vendrás a indagar?»
14.
14. Res. Lo has visto ya, que la pena y la tristeza las miras tú para tomarlas en tu mano: el desvalido se abandona a ti, tú socorres al huérfano.
15.
15. Sin. ¡Quiebra el brazo del impío, del malvado; indaga su impiedad sin dejar rastro!
16.
16. ¡Yahveh es rey por siempre, por los siglos; los gentiles han sido barridos de su tierra!
17.
17. Tau. El deseo de los humildes escuchas tú, Yahveh, su corazón confortas, alarguas tus oídos,
18.
18. para hacer justicia al huérfano, al vejado: ¡cese de dar terror el hombre salido de la tierra!