1. Salmo de David cuando huía de su hijo Absalón

2. Señor, cuán numerosos son mis opresores, cuántos los que se alzan contra mí,

3. cuántos los que dicen de mi vida: "Ya ni Dios lo salva".

4. Mas tú, Señor, eres mi escudo, tú eres mi gloria, tú alzas mi cabeza.

5. Mi clamor levanto hacia el Señor, y él me atiende desde su santo monte.

6. Yo me acuesto, me duermo y me despierto: el Señor es mi apoyo.

7. No temo a los hombres sin cuento que por doquier se apostan contra mí.

8. Levántate, Señor; sálvame, Dios mío. Tú das de bofetadas a todos mis enemigos y rompes los dientes a los malhechores.

9. En ti, Señor, está la salvación: caiga tu bendición sobre tu pueblo.



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“Que Maria sempre enfeite sua alma com as flores e o perfume de novas virtudes e coloque a mão materna sobre sua cabeça. Fique sempre e cada vez mais perto de nossa Mãe celeste, pois ela é o mar que deve ser atravessado para se atingir as praias do esplendor eterno no reino do amanhecer.” São Padre Pio de Pietrelcina

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