Mosaico decorativo

1. in finem psalmus David

1. ¿Por qué te quedas lejos, Señor, y te ocultas en los momentos de peligro?

2. in Domino confido quomodo dicitis animæ meæ transmigra in montes sicut passer

2. El pobre se consume por la soberbia del malvado y queda envuelto en las intrigas tramadas contra él.

3. quoniam ecce peccatores intenderunt arcum paraverunt sagittas suas in faretra ut sagittent in obscuro rectos corde

3. Porque el malvado se jacta de su ambición, el codicioso blasfema y menosprecia al Señor;

4. quoniam quæ perfecisti destruxerunt justus autem quid fecit

4. el impío exclama en el colmo de su arrogancia: "No hay ningún Dios que me pida cuenta". Esto es lo único que piensa.

5. Dominus in templo sancto suo Dominus in cælo sedis ejus oculi ejus in pauperem respiciunt palpebræ ejus interrogant filios hominum

5. Sus caminos prosperan constantemente; tus juicios, allá arriba, lo tienen sin cuidado; elimina de un soplo a todos sus rivales

6. Dominus interrogat justum et impium qui autem diligit iniquitatem odit animam suam

6. y se dice a sí mismo: "No vacilaré, seré siempre feliz, no tendré contrariedades".

7. pluet super peccatores laqueos ignis et sulphur et spiritus procellarum pars calicis eorum

7. Su boca está llena de maldiciones, de engaños y de violencias; detrás de sus palabras hay malicia y opresión;

8. quoniam justus Dominus et justitias dilexit æquitatem vidit vultus ejus

8. se pone al acecho en los poblados y mata al inocente en lugares ocultos. Sus ojos espían a los débiles;

9.

9. acecha ocultamente como el león en su guarida; se agazapa para atrapar al pobre, y lo atrapa arrastrándolo en sus redes.

10.

10. Espía, se inclina, se dobla, y cae sobre el débil con todas sus fuerzas.

11.

11. Luego piensa: "Dios lo olvida; aparta su rostro y nunca ve nada".

12.

12. ¡Levántate, Señor Dios, alza tu mano, no te olvides de los pobres!

13.

13. ¿Por qué el malvado desprecia a Dios, pensando que tú no pides cuenta?

14.

14. Pero tú lo estás viendo: tú consideras los trabajos y el dolor, para tomarlos en tus propias manos. El débil se encomienda a ti; tú eres el protector del huérfano.

15.

15. ¡Quiebra el brazo del malvado y del impío, castiga su malicia y no subsistirá!

16.

16. El Señor reina para siempre y los paganos desaparecerán de la tierra.

17.

17. Tú, Señor, escuchas los deseos de los pobres, los reconfortas y les prestas atención.

18.

18. Tú haces justicia al huérfano y al oprimido: ¡que el hombre hecho de tierra no infunda más temor!



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