Mosaico decorativo

1.

1. Del maestro de coro. Con la cítara de Gat. De los hijos de Coré. Salmo.

2. ¡Qué amables son tus moradas, Señor Sabaot!

2. ¡Qué amable es tu Morada, Señor del Universo!

3. Mi alma suspira y hasta languidece por los atrios del Señor; mi corazón y mi carne gritan de alegría al Dios que vive.

3. Mi alma se consume de deseos por los atrios del Señor; mi corazón y mi carne claman ansiosos por el Dios viviente.

4. Hasta el pajarillo encuentra casa, y la alondra un nido, donde dejar sus polluelos: cerca de tus altares, Señor Sabaot, ¡oh mi Rey y mi Dios!

4. Hasta el gorrión encontró una casa, y la golondrina tiene un nido donde poner sus pichones, junto a tus altares, Señor del universo, mi Rey y mi Dios.

5. Felices los que habitan en tu casa, se quedarán allí para alabarte.

5. ¡Felices los que habitan en tu Casa y te alaban sin cesar! Pausa

6. Dichosos los hombres cuya fuerza eres tú y que gustan de subir hasta ti.

6. ¡Felices los que encuentran su fuerza en ti, al emprender la peregrinación!

7. Al pasar por el valle de los Sauces, beben allí de la fuente ya bendita por las primeras lluvias;

7. Al pasar por el valle árido, lo convierten en un oasis; caen las primeras lluvias, y lo cubren de bendiciones;

8. pasan por las murallas una a una, hasta presentarse a Dios en Sión.

8. ellos avanzan con vigor siempre creciente hasta contemplar a Dios en Sión.

9. ¡Oh Señor, Dios Sabaot, escucha mi plegaria, oye con atención, Dios de Jacob!

9. Señor del universo, oye mi plegaria, escucha, Dios de Jacob; Pausa

10. Mira, oh Dios, nuestro escudo, contempla la cara de tu ungido.

10. protege, Dios, a nuestro Escudo y mira el rostro de tu Ungido.

11. Vale por mil un día en tus atrios, y prefiero quedarme en el umbral, delante de la casa de mi Dios antes que compartir la casa del malvado.

11. Vale más un día en tus atrios que mil en otra parte; yo prefiero el umbral de la Casa de mi Dios antes que vivir entre malvados.

12. El Señor es un baluarte y un escudo, el Señor dará la gracia y la gloria a los que marchan rectamente: ninguna bendición les negará.

12. Porque el Señor es sol y escudo; el Señor da la gracia y la gloria, y no niega sus bienes a los que proceden con rectitud.

13. ¡Oh Señor Sabaot, feliz el que confía en ti!

13. ¡Señor del universo, feliz el hombre que confía en ti!



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