Salmos, 10
1. Ao mestre de canto. De Davi. É junto do Senhor que procuro refúgio. Por que dizer-me: “Foge, velozmente, para a montanha, como um pássaro;*
1. ¿Por qué te quedas lejos, Señor, y te escondes en los tiempos de la angustia?
2. eis que os maus entesam seu arco e ajustam a flecha na corda, para ferir, de noite, os que têm o coração reto.
2. Con su orgullo el criminal al infeliz oprime; ¡quede preso en la redada que le ha urdido!
3. Quando os próprios fundamentos se abalam, que pode fazer ainda o justo?”.
3. El malvado se jacta de sus propios planes, el avaro blasfema, desprecia al Señor;
4. Entretanto, o Senhor habita em seu templo, o Senhor tem seu trono no céu. Sua vista está atenta, seus olhares observam os filhos dos homens.*
4. el malvado dice con arrogancia: "¡No hay Dios!", es todo lo que piensa.
5. O Senhor sonda o justo como o ímpio, mas aquele que ama a injustiça, ele o aborrece.
5. Su proceder prospera en todo tiempo, tus sentencias quedan muy lejos para él, se burla de todos sus rivales;
6. Sobre os ímpios ele fará cair uma chuva de fogo e de enxofre; um vento abrasador de procela será o seu quinhão.
6. dice en su corazón: "Yo no vacilo, seré siempre feliz, nunca en desgracia".
7. Porque o Senhor é justo, ele ama a justiça; e os homens retos contemplarão a sua face.
7. Su boca está llena de violencia y fraude, bajo su lengua sólo hay vejación y mentira;
8.
8. se aposta al acecho junto a los poblados, a escondidas mata al inocente,
9.
9. con sus ojos espía al desdichado; escondido como un león en su guarida, al acecho para atrapar al miserable, lo atrapa enredándolo en sus redes;
10.
10. se agazapa y se encoge, el desvalido cae en sus garras.
11.
11. Dice en su corazón: "Dios se ha olvidado, ha escondido su rostro, nada verá jamás".
12.
12. Levántate, Señor, alza tu mano; oh Dios, no te olvides del pobre.
13.
13. ¿Por qué el malvado ha de despreciar a Dios pensando que no le pedirá cuentas?
14.
14. Pero tú ves la pena y los lamentos, tú los miras y los tomas en tus manos; el desvalido se confía a ti, tú eres el refugio del huérfano.
15.
15. Quiebra el brazo del criminal y del malvado, castiga su crueldad, no quede rastro.
16.
16. El Señor es rey por siempre, por los siglos; los paganos serán barridos de su tierra.
17.
17. Tú escuchas, Señor, el deseo de los pobres; su corazón confortas, les tiendes tus oídos
18.
18. para hacer justicia al huérfano, al vejado; que el hombre, nacido de la tierra, no infunda más terror.
Bíblia Ave Maria - Wszystkie prawa zastrzeżone.
