Mosaico decorativo

1. Así hará el que teme al Señor; el que abraza la ley alcanza la sabiduría.

1. Esta es la suerte del que teme al Señor; el que se da a la Ley obtendrá la sabiduría.

2. Como madre le saldrá al encuentro, y como esposa virgen lo recibirá.

2. Le saldrá al encuentro como una madre, y lo acogerá como una joven esposa.

3. Le alimentará con pan de entendimiento y le dará a beber agua de sabiduría.

3. Lo alimentará con el pan de la inteligencia y le dará a beber el agua de la sabiduría.

4. Se apoyará en ella y no vacilará, se confiará a ella y no fracasará.

4. Puede contar con ella: no vacilará. Se apoyará en ella y no caerá.

5. Lo levantará por encima de sus vecinos y en medio de la asamblea le abrirá la boca.

5. La sabiduría lo destacará entre los que lo rodean, y tomará la palabra en la asamblea.

6. Hallará en ella gozo y corona de alegría, heredará nombre eterno.

6. Será coronado de felicidad y de alegría, y su nombre será famoso para siempre.

7. Los insensatos no la lograrán, los malvados no la verán.

7. Los imbéciles jamás conseguirán la sabiduría, los pecadores nunca la verán.

8. Está lejos del orgullo, y los mentirosos no se acuerdan de ella.

8. Se mantiene alejada de los orgullosos, y los mentirosos no la conocerán.

9. No es propia la alabanza en boca del malvado, pues no le fue dada por Dios.

9. De nada vale la alabanza en boca del pecador, pues ella no viene del Señor.

10. Porque la alabanza supone la sabiduría, y el Señor es quien la concede.

10. Debe venir de un sabio, porque entonces es el Señor quien lo inspira.

11. No digas: "Fue Dios quien me empujó al delito", porque no has de hacer lo que él odia.

11. No digas: "¡Dios me hizo pecar!" porque él no hace lo que odia.

12. No digas: "Él me hizo errar", porque no tiene necesidad de un hombre pecador.

12. No digas: "¡Me hizo cometer un error!" porque no necesita a un pecador.

13. El Señor odia toda abominación, y los que le temen no la aman.

13. El Señor detesta el mal, y de igual modo lo detestan los que temen al Señor.

14. Él hizo al hombre al principio, y lo dejó en manos de su propio albedrío.

14. Cuando al principio creó al hombre, lo dejó en manos de su propia conciencia:

15. Si tú quieres, puedes guardar los mandamientos; permanecer fiel está en tu mano.

15. Si tú quieres, puedes observar los mandamientos; está en tus manos el ser fiel.

16. Él ha puesto ante ti el fuego y el agua; extiende tu mano a lo que quieras.

16. Ante ti puso el fuego y el agua: extiende la mano a lo que prefieras.

17. Ante el hombre está la vida y la muerte; a cada uno se le dará lo que él quiera.

17. Delante de los hombres están la vida y la muerte, a cada uno se le dará lo que ha elegido.

18. Porque es grande la sabiduría del Señor; él es fuerte, poderoso y todo lo ve.

18. ¡Qué grande es la sabiduría del Señor, qué fuerte y poderoso es él! él todo lo ve.

19. Sus ojos miran a los que le temen, conoce todas las obras del hombre.

19. Su mirada se posa en los que le temen; conoce todas las acciones de los hombres.

20. A ninguno ha ordenado que sea malo, ni ha dado permiso a nadie para pecar.

20. A nadie le ha pedido que sea impío, a nadie le ha dado permiso para que peque.



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