Tal√°lt 281 Eredm√©nyek: ŅAcaso

  • Y t√ļ, Cafarna√ļn, ¬Ņacaso crees que ser√°s elevada hasta el cielo? No, ser√°s precipitada hasta el infierno. (Lucas 10, 15)

  • ¬ŅNo se venden acaso cinco p√°jaros por dos monedas? Sin embargo, Dios no olvida a ninguno de ellos. (Lucas 12, 6)

  • Y volvi√©ndose hacia ellos, les dijo: ¬ęSi a alguno de ustedes se le cae en un pozo su hijo o su buey, ¬Ņacaso no lo saca en seguida, aunque sea s√°bado?¬Ľ. (Lucas 14, 5)

  • ¬ęSi alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¬Ņno deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se hab√≠a perdido, hasta encontrarla? (Lucas 15, 4)

  • Y les dijo tambi√©n: ¬ęSi una mujer tiene diez dracmas y pierde una, ¬Ņno enciende acaso la l√°mpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla? (Lucas 15, 8)

  • Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando este regresa del campo, ¬Ņacaso le dir√°: "Ven pronto y si√©ntate a la mesa"? (Lucas 17, 7)

  • Porque, ¬Ņqui√©n es m√°s grande, el que est√° a la mesa o el que sirve? ¬ŅNo es acaso el que est√° a la mesa? Y sin embargo, yo estoy entre ustedes como el que sirve. (Lucas 22, 27)

  • Despu√©s dijo a los sumos sacerdotes, a los jefes de la guardia del Templo y a los ancianos que hab√≠an venido a arrestarlo: ¬ę¬ŅSoy acaso un bandido para que vengan con espadas y palos? (Lucas 22, 52)

  • Ellos dijeron: ¬ę¬ŅAcaso necesitamos otro testimonio? Nosotros mismos lo hemos o√≠do de su propia boca¬Ľ. (Lucas 22, 71)

  • Y se dec√≠an: ¬ę¬ŅNo ard√≠a acaso nuestro coraz√≥n, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?¬Ľ. (Lucas 24, 32)

  • Natanael le pregunt√≥: ¬ę¬ŅAcaso puede salir algo bueno de Nazaret?¬Ľ. ¬ęVen y ver√°s¬Ľ, le dijo Felipe. (Juan 1, 46)

  • Nicodemo le pregunt√≥: ¬ę¬ŅC√≥mo un hombre puede nacer cuando ya es viejo? ¬ŅAcaso puede entrar por segunda vez en el seno de su madre y volver a nacer?¬Ľ. (Juan 3, 4)


‚Äú√Č dif√≠cil tornar-se santo. Dif√≠cil, mas n√£o imposs√≠vel. A estrada da perfei√ß√£o √© longa, t√£o longa quanto a vida de cada um. O consolo √© o repouso no decorrer do caminho. Mas, apenas restauradas as for√ßas, √© necess√°rio levantar-se rapidamente e retomar a viagem!‚ÄĚ S√£o Padre Pio de Pietrelcina