Tal√°lt 281 Eredm√©nyek: ŅAcaso

  • ¬ŅEres acaso m√°s grande que nuestro padre Jacob, que nos ha dado este pozo, donde √©l bebi√≥, lo mismo que sus hijos y sus animales?¬Ľ. (Juan 4, 12)

  • Y dec√≠an: ¬ę¬ŅAcaso este no es Jes√ļs, el hijo de Jos√©? Nosotros conocemos a su padre y a su madre. ¬ŅC√≥mo puede decir ahora: "Yo he bajado del cielo"?¬Ľ. (Juan 6, 42)

  • Jes√ļs continu√≥: ¬ę¬ŅNo soy yo, acaso, el que los eligi√≥ a ustedes, los Doce? Sin embargo, uno de ustedes es un demonio¬Ľ. (Juan 6, 70)

  • ¬ŅAcaso Mois√©s no les dio la Ley? Pero ninguno de ustedes la cumple. ¬ŅPor qu√© quieren matarme?¬Ľ. (Juan 7, 19)

  • Los jud√≠os comentaban entre ellos: ¬ę¬ŅA d√≥nde ir√°, para que no podamos encontrarlo? ¬ŅAcaso ir√° a reunirse con los jud√≠os dispersos entre los paganos, para ense√Īar a los paganos? (Juan 7, 35)

  • Otros dec√≠an: ¬ęEste es el Mes√≠as¬Ľ. Pero otros preguntaban: ¬ę¬ŅAcaso el Mes√≠as vendr√° de Galilea? (Juan 7, 41)

  • ¬ŅAcaso alguno de los jefes o de los fariseos ha cre√≠do en √©l? (Juan 7, 48)

  • ¬ę¬ŅAcaso nuestra Ley permite juzgar a un hombre sin escucharlo antes para saber lo que hizo?¬Ľ. (Juan 7, 51)

  • ¬ŅAcaso eres m√°s grande que nuestro padre Abraham, el cual muri√≥? Los profetas tambi√©n murieron. ¬ŅQui√©n pretendes ser t√ļ?¬Ľ. (Juan 8, 53)

  • Los fariseos que estaban con √©l oyeron esto y le dijeron: ¬ę¬ŅAcaso tambi√©n nosotros somos ciegos?¬Ľ. (Juan 9, 40)

  • Otros opinaban: ¬ęEstas palabras no son de un endemoniado. ¬ŅAcaso un demonio puede abrir los ojos a los ciegos?¬Ľ. (Juan 10, 21)

  • Jes√ļs les respondi√≥: ¬ę¬ŅAcaso no son doce las horas del d√≠a? El que camina de d√≠a no tropieza, porque ve la luz de este mundo; (Juan 11, 9)


‚ÄúInvoquemos sempre o aux√≠lio de Nossa Senhora.‚ÄĚ S√£o Padre Pio de Pietrelcina