Tal√°lt 281 Eredm√©nyek: ŅAcaso

  • Jes√ļs dijo a Sim√≥n Pedro: ¬ęEnvaina tu espada. ¬ŅAcaso no beber√© el c√°liz que me ha dado el Padre?¬Ľ. (Juan 18, 11)

  • Uno de los servidores del Sumo Sacerdote, pariente de aquel al que Pedro hab√≠a cortado la oreja, insisti√≥: ¬ę¬ŅAcaso no te vi con √©l en la huerta?¬Ľ. (Juan 18, 26)

  • Pilato replic√≥: ¬ę¬ŅAcaso yo soy jud√≠o? Tus compatriotas y los sumos sacerdotes te han puesto en mis manos. ¬ŅQu√© es lo que has hecho?¬Ľ. (Juan 18, 35)

  • Con gran admiraci√≥n y estupor dec√≠an: ¬ę¬ŅAcaso estos hombres que hablan no son todos galileos? (Hechos 2, 7)

  • ¬ŅAcaso no eras due√Īo de quedarte con √©l? Y despu√©s de venderlo, ¬Ņno pod√≠as guardarte el dinero? ¬ŅC√≥mo se te ocurri√≥ hacer esto? No mentiste a los hombres sino a Dios¬Ľ. (Hechos 5, 4)

  • ¬ŅAcaso piensas matarme como mataste ayer al egipcio?". (Hechos 7, 28)

  • Pero Dios se apart√≥ de ellos y los entreg√≥ al culto de los astros, como est√° escrito en el libro de los Profetas: Israelitas, ¬Ņacaso ustedes me ofrecieron v√≠ctimas y sacrificios durante los cuarenta a√Īos que estuvieron en el desierto? (Hechos 7, 42)

  • ¬ŅNo fueron acaso mis manos las que hicieron todas las cosas? (Hechos 7, 50)

  • ¬ę¬ŅAcaso se puede negar el agua del bautismo a los que recibieron el Esp√≠ritu Santo como nosotros?¬Ľ. (Hechos 10, 47)

  • T√ļ que juzgas a los que hacen esas cosas e incurres en lo mismo, ¬Ņacaso piensas librarte del Juicio de Dios? (Romanos 2, 3)

  • ¬ŅY qu√© importa que algunos no hayan cre√≠do? ¬ŅAcaso su incredulidad anular√° la fidelidad de Dios? (Romanos 3, 3)

  • ¬ŅAcaso Dios es solamente el Dios de los jud√≠os? ¬ŅNo lo es tambi√©n de los paganos? Evidentemente que s√≠, (Romanos 3, 29)


‚ÄúN√£o queremos aceitar o fato de que o sofrimento √© necess√°rio para nossa alma e de que a cruz deve ser o nosso p√£o cotidiano. Assim como o corpo precisa ser nutrido, tamb√©m a alma precisa da cruz, dia a dia, para purific√°-la e desapeg√°-la das coisas terrenas. N√£o queremos entender que Deus n√£o quer e n√£o pode salvar-nos nem santificar-nos sem a cruz. Quanto mais Ele chama uma alma a Si, mais a santifica por meio da cruz.‚ÄĚ S√£o Padre Pio de Pietrelcina