Mosaico decorativo

1. El día en que los Hijos de Dios venían a presentarse ante Yahveh, vino también entre ellos el Satán.

1. Otro día en que los ángeles fueron a presentarse ante el Señor, se presentó también entre ellos Satán.

2. Yahveh dijo al Satán: «¿De dónde vienes?» El Satán respondió a Yahveh: «De recorrer la tierra y pasearme por ella.»

2. Y el Señor dijo a Satán: "¿De dónde vienes?". Satán le respondió: "De recorrer la tierra y darme una vuelta por ella".

3. Y Yahveh dijo al Satán: «¿Te has fijado en mi siervo Job? ¡No hay nadie como él en la tierra: es un hombre cabal, recto, que teme a Dios y se aparta del mal! Aún persevera en su entereza, y bien sin razón me has incitado contra él para perderle.»

3. Y el Señor dijo a Satán: "¿Has reparado acaso en mi siervo Job? No hay nadie en la tierra como él, hombre recto, íntegro, temeroso de Dios y apartado del mal. Aún sigue firme en su entereza; en vano me has incitado contra él para arruinarlo".

4. Respondió el Satán a Yahveh: «¡Piel por piel! ¡Todo lo que el hombre posee lo da por su vida!

4. Satán respondió: "Piel por piel, que todo cuanto tiene el hombre está dispuesto a darlo por su vida.

5. Pero extiende tu mano y toca sus huesos y su carne; ¡verás si no te maldice a la cara!»

5. Pero extiende tu mano y toca sus huesos y su carne. Verás si no te maldice a la cara".

6. Y Yahveh dijo al Satán: «Ahí le tienes en tus manos; pero respeta su vida.»

6. Y el Señor dijo a Satán: "Ahí lo tienes en tus manos; respeta, sin embargo, su vida".

7. El Satán salió de la presencia de Yahveh, e hirió a Job con una llaga maligna desde la planta de los pies hasta la coronilla de la cabeza.

7. Satán salió de la presencia del Señor e hirió a Job con una llaga maligna desde la planta de los pies hasta la coronilla de la cabeza.

8. Job tomó una tejoleta para rascarse, y fue a sentarse entre la basura.

8. Job, con un cascote de teja para rascarse, fue a sentarse sobre las cenizas.

9. Entonces su mujer le dijo: «¿Todavía perseveras en tu entereza? ¡Maldice a Dios y muérete!»

9. Su mujer le dijo: "¿Todavía perseveras en tu rectitud? ¡Maldice a Dios y muere!".

10. Pero él le dijo: «Hablas como una estúpida cualquiera. Si aceptamos de Dios el bien, ¿no aceptaremos el mal?» En todo esto no pecó Job con sus labios.

10. Pero él respondió: "Hablas como una mujer necia. Si se acepta de Dios el bien, ¿no se ha de aceptar el mal?". En todo esto no pecó Job con sus labios.

11. Tres amigos de Job se enteraron de todos estos males que le habían sobrevenido, y vinieron cada uno de su país: Elifaz de Temán, Bildad de Súaj y Sofar de Naamat. Y juntos decidieron ir a condolerse y consolarle.

11. Tres amigos de Job se enteraron de toda esta desgracia que le había sobrevenido. Partieron cada uno de su lugar: Elifaz, de Temán; Bildad, de Súaj, y Sofar, de Namat, y decidieron ir juntos a compadecerle y consolarlo.

12. Desde lejos alzaron sus ojos y no le reconocieron. Entonces rompieron a llorar a gritos. Rasgaron sus mantos y se echaron polvo sobre su cabeza.

12. Al levantar sus ojos desde lejos no lo reconocieron, y se pusieron a llorar a grandes voces, rasgando cada uno su manto y esparciendo polvo sobre sus cabezas.

13. Luego se sentaron en el suelo junto a él, durante siete días y siete noches. Y ninguno le dijo una palabra, porque veían que el dolor era muy grande.

13. Luego se sentaron en el suelo junto a él, y estuvieron así siete días y siete noches sin dirigirle ninguno la palabra, porque veían que su dolor era muy grande.



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