Mosaico decorativo

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  • De Neftalí dijo: Neftalí, colmado de favores, lleno de la bendición del Señor, el mar y el mediodía son sus dominios. (Deuteronomio 33, 23)

  • Entonces el rey de Jericó mandó decir a Rajab: "Saca a los hombres que han entrado en tu casa, porque son espías". (Josué 2, 3)

  • Y vosotros responderéis: Las aguas del Jordán se dividieron delante del arca de la alianza del Señor; se separaron a su paso por el Jordán. Estas piedras son para los israelitas un recuerdo perpetuo". (Josué 4, 7)

  • Él respondió: "No, yo soy el jefe del ejército del Señor y acabo de llegar". Josué cayó rostro en tierra, le adoró y le dijo: "¿Cuáles son las órdenes de mi Señor a su siervo?". (Josué 5, 14)

  • Cuando suene el cuerno de carnero y vosotros oigáis el sonar de las trompetas, todo el pueblo dará con todas sus fuerzas el grito de guerra. Entonces las murallas de la ciudad se derrumbarán, y el pueblo la asaltará, cada uno de frente". (Josué 6, 5)

  • Los armados iban delante de los sacerdotes que tocaban las trompetas, y la retaguardia iba detrás del arca; marchaban al son de las trompetas. (Josué 6, 9)

  • Los siete sacerdotes que llevaban las trompetas de cuerno de carnero iban delante del arca del Señor tocando sus trompetas durante la marcha; delante de ellos iban los armados, y la retaguardia iba detrás del arca del Señor; marchaban al son de las trompetas. (Josué 6, 13)

  • El pueblo gritó, y las trompetas sonaron. Cuando el pueblo oyó el sonido de las trompetas, se puso a gritar con todas sus fuerzas, y las murallas de la ciudad se derrumbaron; entonces el pueblo se lanzó al asalto, cada uno de frente, y la tomaron. (Josué 6, 20)

  • Al volver, dijeron a Josué: "No es necesario que suba todo el pueblo; que suban unos dos o tres mil hombres para tomar Ay. No hace falta que vaya todo el pueblo, pues ellos son pocos". (Josué 7, 3)

  • Una vez que hayáis tomado la ciudad, le prenderéis fuego. Éstas son las órdenes que debéis cumplir. ¡Atención! Soy yo el que os lo mando". (Josué 8, 8)

  • Todo el botín de estas ciudades, incluido el ganado, lo tomaron para ellos los israelitas; pero a todas las personas las pasaron a filo de espada hasta su total exterminio, sin dejar ni un superviviente. (Josué 11, 14)

  • Éstos son los reyes de la tierra a los que derrotaron los israelitas, y los territorios que conquistaron desde el río Arnón hasta el monte Hermón con toda la región oriental del valle del Jordán: (Josué 12, 1)


"A mansidão reprime a ira." São Padre Pio de Pietrelcina