Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el séptimo día, continuamos el recorrido de Abraham en Génesis 14-15, incluyendo su misterioso encuentro con Melquisedec y el poderoso pacto que Dios establece con él, prometiéndole una descendencia incontable. En Job 3-4, profundizamos en el profundo lamento de Job tras sus devastadoras pérdidas y escuchamos los primeros intentos de sus amigos por consolarlo. Proverbios 1:8-19 ofrece consejos prácticos sobre cómo seguir la instrucción de los padres y evitar el camino de los pecadores, contrastando la verdadera sabiduría con las seducciones del mal.

Capítulo 14

1. Y sucedió por aquel tiempo que Amrafel, rey de Senaar, Arioc, rey del Ponto, Codorlamor, rey de los elamitas, y Tadal, rey de los Goyim,

2. declararon la guerra a Bera, rey de Sodoma, Bersa, rey de Gomorra, Sineab, rey de Adama, Semeber, rey de Seboim, y al rey de Bela, (es decir, Soar).

3. Todos estos se reunieron en el valle de Sidim, que es ahora el Mar Salado.

4. Durante doce años habían estado bajo el dominio de Codorlamor, y el año decimotercero decidieron rebelarse.

5. El año decimocuarto vino Codorlamor con los reyes que estaban de su parte, y derrotaron a los refaítas en Astarotcarnaim, a los zuzíes en Ham, a los emeos en Save-Cariataim

6. y a los horitas en los cerros de Seir, hasta los Campos de Parán, que están cerca del desierto.

7. Luego se volvieron y llegaron hasta la fuente de Misfat, o sea Cadés, y arrasaron todo el país de los amalecitas y de los amorreos que vivían en Asasontamar.

8. Salieron entonces los reyes de Sodoma, Gomorra, Adama, Seboim y también el rey de Bala (o Soar), y se dispusieron en orden de batalla en el valle de Sidim,

9. contra Codorlamor, rey de los elamitas, Tadal, rey de Goyim, Amrafel, rey de Senaar, y Arioc, rey del Ponto. Eran, pues, cuatro reyes contra cinco.

10. El valle de Sidim estaba lleno de pozos de asfalto, y los reyes de Sodoma y Gomorra, mientras huían, unos cayeron en los pozos y los demás huyeron a los montes.

11. Los vencedores se adueñaron de las riquezas y las reservas de alimentos de Sodoma y Gomorra y se marcharon.

12. Se llevaron también con ellos a Lot, hijo del hermano de Abram, con todo lo que tenía, pues vivía en Sodoma.

13. Uno de los que escaparon vino a avisar a Abram el hebreo, que vivía en el valle de Mambré el amorreo, hermano de Escol y de Aner, que eran aliados de Abram.Abram y Melquisedec

14. En cuanto oyó Abram que los cuatro jefes habían llevado prisionero a su hermano Lot, escogió trescientos dieciocho de sus hombres que se habían criado en su casa y los persiguió hasta la ciudad de Dan.

15. Con sus hombres cayó de noche sobre ellos, los derrotó y persiguió hasta Jobá, al norte de Damasco.

16. Recuperó el botín, y también a su sobrino Lot con sus pertenencias, a las mujeres y al resto de la gente.

17. Cuando Abram venía de vuelta, después de derrotar a Codorlamor y sus aliados, le salió al encuentro el rey de Sodoma en el valle de Save (es decir, el valle del Rey).

18. Entonces Melquisedec, rey de Salem, trajo pan y vino, pues era sacerdote del «Dios Altísimo».

19. Melquisedec bendijo a Abram, diciendo: «Abram, bendito seas del Dios Altísimo, Creador del cielo y de la tierra.

20. Y bendito sea el Dios Altísimo, porque entregó a tus enemigos en tus manos.» Y Abram le dio la décima parte de todo lo que llevaba.

21. Luego el rey de Sodoma dijo a Abram: «Devuélveme las personas que has liberado, y quédate con sus pertenencias.»

22. Abram le respondió: «Levanto mi mano hacia Yavé, creador del cielo y de la tierra, el Dios Altísimo,

23. para jurar que no tomaré una hebra de hilo, ni el cordón de un zapato, ni cosa alguna que te pertenezca. Así tú no podrás decir: "Abram se hizo rico a costa mía."

24. No quiero nada para mí, sino tan sólo lo que han comido mis hombres. En cuanto a mis aliados Aner, Escol y Mambré, que ellos mismos tomen su parte.»

Capítulo 15

1. Después de estos sucesos, Yavé dirigió su palabra a Abram en una visión, y le dijo: «No temas, Abram, yo soy tu protector. Tu recompensa será muy grande.»

2. Abram respondió: «Señor Yavé, ¿qué me quieres dar? Soy un hombre sin hijos, y todo lo que poseo pasará a Eliezer de Damasco.

3. Ya que no me diste descendencia, tendré por heredero a uno de mis sirvientes.»

4. Entonces le llegó una palabra de Yavé: «Tu heredero no será Eliezer, sino un hijo tuyo, nacido de tu propia carne y sangre.»

5. Yavé lo sacó afuera y le dijo: «Mira al cielo y cuenta las estrellas, si puedes. Así será tu descendencia.»

6. Y creyó Abram a Yavé, el que lo tuvo en adelante por un hombre justo.

7. Yavé le dijo: «Yo soy Yavé, que te sacó de Ur de los Caldeos, para entregarte esta tierra en propiedad.»

8. Abram le preguntó: «Señor, ¿en qué conoceré yo que será mía?»

9. Le contestó: «Tráeme una ternera, una cabra y un carnero, todos ellos de tres años, y también una paloma y un pichón.»

10. Abram trajo todos estos animales, los partió por mitad, y puso una mitad frente a la otra; las aves no las partió.

11. Las aves rapaces se lanzaban sobre la carne, pero Abram las ahuyentaba.

12. Cuando el sol estaba a punto de ponerse, Abram cayó en un profundo sueño y se apoderó de él un terror y una gran oscuridad.

13. Entonces Yavé le dijo: «Debes saber desde ahora que tus descendientes serán forasteros en una tierra que no es suya. Los esclavizarán y los explotarán durante cuatrocientos años.

14. Pero yo vendré a juzgar a la nación que los ha oprimido, y después saldrán cargados de riquezas.

15. En cuanto a ti, irás a reunirte con tus padres en paz, y serás sepultado después de una ancianidad dichosa.

16. Tus descendientes de la cuarta generación volverán a esta tierra que no te puedo entregar ahora, pues la maldad de los amorreos todavía no ha merecido que yo se la quite.»

17. Cuando el sol ya se había puesto y estaba todo oscuro, algo como un calentador humeante y una antorcha encendida pasaron pr medio de aquellos animales partidos.

18. Aquel día yavé pactó una alianza con Abram diciendo: "A tu descendencia daré esta tierra desde el torrente de Egypto hasta el gran río Eufrates.

19. El país de los quenitas, de los ceniceos, y de los cadmoneos,

20. de los hititas, de los fereceos y los refaítas,

21. de los amorreos, de los cananeos, de los jergeseos y los jebuseos."

Plan de lectura completo

Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año

Capítulo 3

1. Después de esto, Job tomó la palabra para maldecir el día de su nacimiento,

2. diciendo:

3. «¡Maldito el día en que nací y la noche que dijo: Ha sido concebido un hombre!

4. Conviértase ese día en tinieblas, y Yavé allá arriba lo ignore para siempre; que ningún rayo de luz resplandezca sobre él.

5. Lo cubran tinieblas y sombras, se extienda sobre él la oscuridad, y haya ese día un eclipse total.

6. Que esa noche siga siempre en su oscuridad. Que no se añada a las otras del año, ni figure en la cuenta del mes.

7. Que sea triste aquella noche, impenetrable a los gritos de alegría.

8. Que la maldigan los que odian la luz del día, y que son capaces de llamar al Diablo.

9. Que no se vean las estrellas de su aurora; que espere en vano la luz, y no vea el despertar de la mañana,

10. pues no me cerró la puerta del vientre de mi madre para así ahorrarme a la salida la miseria.

11. ¿Por qué no morí en el seno y no nací ya muerto?

12. ¿Por qué hubo dos rodillas para acogerme y dos pechos para darme de mamar?

13. ¿O por qué no fui como un aborto que se esconde, como los pequeños que nunca vieron la luz?

14. Pues ahora estaría acostado tranquilamente y dormiría mi sueño para descansar,

15. con los reyes y con los ministros del país que se mandan hacer solitarios mausoleos,

16. o con los príncipes que amontonan el oro y repletan de plata sus casas.

17. Allí cesan de moverse los malvados y descansan los que se encuentran agotados.

18. Los prisioneros son excarcelados y ya no se oyen los gritos del vigilante.

19. Allí no se distingue el pequeño del grande, y el esclavo se ve libre de su amo.

20. ¿Para qué dar la luz a un desdichado, la vida a los que tendrán una vida amarga?

21. Desean la muerte que no llega y la buscan más ávidamente que un tesoro;

22. saltan de júbilo ante el sepulcro y se alegran cuando llegan a la tumb.

23. ¿Para la vida si el hombre ya no encuentra su camino, ya que Dios le ha cerrado todas las salidas?

24. Son los suspiros mi alimento, y se derraman como el agua mis lamentos;

25. si temía algo, eso me ocurre, lo que me atemoriza me ha venido encima.

26. No hay para mí tranquilidad ni calma, mis tormentos no me dejan descansar.»

Capítulo 4

1. Elifaz de Temán tomó la palabra y dijo:

2. «¿Te molesta si te hablamos? Pero, ¿cómo guardar silencio?

3. Mira, tú dabas lección a mucha gente, les dabas fuerza a los que se sentían débiles.

4. Con tu palabra sostenías a aquel que vacilaba, robustecías las piernas de los endebles;

5. ¿y ahora que te llega a ti la hora, te impacientas; ahora que te toca a ti, estás tan conmovido?

6. ¿No te da confianza tu respeto al derecho? ¿No te sientes seguro por tu buena conducta?»

7. Recuerda, pues, ¿cuándo ha perecido un inocente, dónde se ha visto que los buenos desaparezcan?

8. He observado a los que hacen el mal: los mismos que lo siembran lo cosechan.

9. Dios los hace perecer con el aliento de su boca y los aniquila con el soplo de su cólera.

10. Ruge el león, aulle el leopardo, pero a la fiera se le rompen los dientes.

11. El león se muere porque no encuentra presa, y los cachorros de la leona se dispersan.

12. Una revelación me hicieron en secreto, y su eco furtivo captaron mis oídos.

13. En el momento en que se tienen pesadillas, cuando una pesadez se apodera de los hombres,

14. sentí un escalofrío de terror y mis huesos se pusieron a temblar.

15. Un soplo se deslizó sobre mi cara y se me pusieron de punta los pelos de la piel.

16. Alguien está... no distingo su cara, pero veo una figura ante mis ojos. Hay silencio... luego escucho hablar en voz baja:

17. ¿Hay algún hombre que se encuentre bueno delante de Dios?

18. ¿Será puro algún mortal a los ojos de su Hacedor? Ni siquiera en sus servidores Dios confía, él, que descubre fallas en sus mismos ángeles.

19. ¿Qué decir de los que viven en casas de barro, cuyos cimientos no son más que de polvo,

20. a los que se aplasta de un golpe como un insecto? Son hechos trizas de la noche a la mañana, sin decir pío.

21. Su tienda les ha sido desarmada y murieron sin darse de ello cuenta.

Plan de lectura completo

Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año

8. Escucha, hijo mío, los consejos de tu padre, no rechaces las advertencias de tu madre:

9. Son para ti una hermosa corona para tu cabeza, un collar para tu cuello.

10. ¡Hijo mío, si los pecadores quieren arrastrarte al mal, no los sigas! Tal vez te dirán: "Ven con nosotros, aguardaremos el buen momento -¡y es para matar! Tenderemos una trampa - ¡una trampa al inocente que no la merece!

12. Haremos de él un buen bocado, como se hace en la Morada de los muertos, caeremos sobre él como la muerte.

13. Pondremos las manos sobre montones de cosas de valor, llenaremos nuestras casas con el botín.

14. Pero tú, también tendrás tu parte, porque todo lo pondremos en común".

15. Hijo mío, no camines con ellos, no vayas por donde ellos andan.

16. ¡Mira como sus pies corren hacia el mal, cuán rápidamente han derramado sangre!

17. Los pájaros no caen en tu trampa si la has puesto a la vista,

18. pero ellos, ponen en juego su propia vida, ellos mismos se ponen trampas.

19. Así acabará cualquier hombre que vive de rapiñas: un día cualquiera la rapiña le costará la vida.

Plan de lectura completo

Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año






"Comunguemos com santo temor e com grande amor." São Padre Pio de Pietrelcina