1. Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los injustos, ni anda por el camino de los extraviados, ni se sienta en el banco de los cínicos;

2. sino que en la ley del Señor pone su amor y en ella medita noche y día.

3. Es como un árbol a orillas del arroyo, que da el fruto a su tiempo, cuyas hojas no se marchitan nunca; en todo lo que hace sale bien.

4. No así los injustos, no; son como paja que dispersa el viento.

5. Los injustos no podrán resistir en el juicio ni los descarriados en la asamblea de los justos.

6. Porque el Señor cuida el camino de los justos, pero el de los injustos lleva a la ruina.





“Por que a tentação passada deixa na alma uma certa perturbação? perguntou um penitente a Padre Pio. Ele respondeu: “Você já presenciou um tremor de terra? Quando tudo estremece a sua volta, você também é sacudido; no entanto, não necessariamente fica enterrado nos destroços!” São Padre Pio de Pietrelcina