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Dirás a los rebeldes, a la casa de Israel: Esto dice el Señor Dios: Ya son demasiadas las monstruosidades que habéis cometido, oh casa de Israel; (Ezequiel 44, 6)
Y me dijo: "Éstos son los fogones donde los servidores del templo cocerán los sacrificios del pueblo". (Ezequiel 46, 24)
Éstos son los nombres de las tribus. Desde el extremo norte, en la dirección de Jetlón, hasta la entrada de Jamat y de Haser Enón, dejando al norte el territorio de Damasco, y a lo largo de Jamat; el territorio se extenderá desde la frontera oriental hasta la occidental: Dan, una parte. (Ezequiel 48, 1)
diciendo: "Bendito sea el nombre de Dios por los siglos de los siglos, pues suyos son el saber y la fuerza. (Daniel 2, 20)
En el momento en que oigáis sonar el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de instrumentos musicales, os prosternaréis y adoraréis la estatua que ha levantado el rey Nabucodonosor. (Daniel 3, 5)
Con tal motivo, en cuanto se oyó sonar el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de instrumentos de música, todos los pueblos, naciones y gentes de todas las lenguas se prosternaron y adoraron la estatua de oro levantada por el rey Nabucodonosor. (Daniel 3, 7)
Tú, oh rey, has decretado que todo hombre, apenas oiga sonar el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de instrumentos de música, se postre y adore la estatua de oro, (Daniel 3, 10)
¿Estáis dispuestos cuando oigáis sonar el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de instrumentos musicales a postraros y adorar la estatua que he hecho? Si no la adoráis, seréis inmediatamente arrojados en un ardiente horno de fuego; y ¿qué Dios os podrá librar de mis manos?". (Daniel 3, 15)
Porque eres justo en todo lo que has hecho, todas tus obras son verdad, rectos todos tus caminos, verdad todos tus juicios. (Daniel 3, 27)
Ahora no podemos abrir nuestra boca; la vergüenza, el deshonor son el destino de tus siervos y de tus fieles. (Daniel 3, 33)
Bendito tú que sondeas los abismos y te sientas sobre querubines, alabado y ensalzado eternamente. (Daniel 3, 55)
Los sátrapas, prefectos, gobernadores y ministros se acercaron y comprobaron que el fuego no había hecho ningún mal a la persona de aquellos jóvenes y que ni siquiera un pelo de su cabeza se había quemado, ni sus vestidos se habían alterado; más aún, ni el olor del fuego había quedado en ellos. (Daniel 3, 94)