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a fin de que quedase un reino humilde que no pudiese sublevarse de nuevo, sino que guardase su pacto para poder subsistir. (Ezequiel 17, 14)
Ninguno de los delitos cometidos le será recordado, sino que debido a la justicia que ha practicado vivirá. (Ezequiel 18, 22)
Llevaréis vuestro turbante a la cabeza y las sandalias en los pies; no os lamentaréis ni lloraréis, sino que os consumiréis a causa de vuestras iniquidades y os lamentaréis unos con otros. (Ezequiel 24, 23)
No volverán a ser la esperanza de la casa de Israel, sino que recordarán más bien sus iniquidades cuando se iba detrás de ellos. Y sabrán que yo soy el Señor Dios". (Ezequiel 29, 16)
Diles: Por mi vida, dice el Señor Dios, que no me complazco en la muerte del malvado, sino en que se convierta de su conducta y viva. Convertíos, convertíos de vuestros perversos caminos. ¿Por qué queréis morir, oh casa de Israel? (Ezequiel 33, 11)
No habéis fortalecido a las débiles ni habéis curado a las enfermas; no habéis vendado a las heridas, no habéis hecho volver a las descarriadas ni buscado a las perdidas, sino que las habéis conducido con crueldad y violencia. (Ezequiel 34, 4)
Di, pues, a la casa de Israel: Esto dice el Señor Dios: No hago esto por consideración a vosotros, casa de Israel, sino por mi santo nombre, que vosotros habéis profanado entre las gentes donde fuisteis. (Ezequiel 36, 22)
No habéis observado mis ritos sagrados, sino que se lo habéis encomendado a extranjeros en mi santuario. (Ezequiel 44, 8)
Por eso no se acercarán más a mí para servirme en las funciones sacerdotales, ni para tocar mis cosas santas y santísimas, sino que soportarán la ignominia de las monstruosidades que han cometido. (Ezequiel 44, 13)
No se raparán la cabeza ni se dejarán crecer libremente el cabello, sino que llevarán el pelo corto. (Ezequiel 44, 20)
No tomarán por esposa ni una viuda ni una mujer divorciada, sino una virgen de la casa de Israel; podrán, no obstante, casarse con una viuda de un sacerdote. (Ezequiel 44, 22)
del país. Ésta será su posesión en Israel. Así mis príncipes no oprimirán más al pueblo, sino que dejarán el país a la casa de Israel, a sus tribus. (Ezequiel 45, 8)