Mosaico decorativo

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  • Reúne al pueblo, a hombres, mujeres, niños y al extranjero residente, para que la oigan y aprendan a respetar al Señor, tu Dios, y procuren poner en práctica todas las disposiciones de esta ley. (Deuteronomio 31, 12)

  • Deben oírla especialmente vuestros hijos, que no la conocen todavía, para que aprendan a respetar al Señor, vuestro Dios, todos los días que viváis en la tierra que vais a ocupar una vez cruzado el Jordán". (Deuteronomio 31, 13)

  • Pero aquel día montaré en cólera contra él, lo abandonaré y me esconderé de él. Un cúmulo de males y desgracias lo asaltará para devorarlo. Entonces dirá: Mi Dios ya no está conmigo; por eso me ocurren estas desgracias. (Deuteronomio 31, 17)

  • "Tomad este libro de la ley y ponedlo al lado del arca de la alianza del Señor, vuestro Dios; que esté allí como testimonio contra ti, (Deuteronomio 31, 26)

  • Voy a invocar el nombre del Señor; dad gloria a nuestro Dios. (Deuteronomio 32, 3)

  • Él es la roca, sus obras son perfectas, todos sus caminos son la justicia misma; el Dios fiel, en él no hay maldad; es justo y recto. (Deuteronomio 32, 4)

  • El Señor solo lo guiaba, no había con él dios extranjero. (Deuteronomio 32, 12)

  • Engordó Jesurún y tiró coces -estabas gordo y corpulento-; volvió las espaldas a Dios, su creador, y despreció la roca de su salvación. (Deuteronomio 32, 15)

  • Sacrificaron a demonios y no a Dios, a dioses desconocidos para ellos; dioses nuevos, recién llegados, jamás venerados por sus padres. (Deuteronomio 32, 17)

  • Te olvidaste de la roca que te engendró, ya no te acuerdas del Dios que te dio a luz. (Deuteronomio 32, 18)

  • Me dan celos con un dios que no es dios, me irritan con dioses ilusorios; pues yo les daré celos con un pueblo que no es pueblo y los irritaré con una nación fatua. (Deuteronomio 32, 21)

  • Ved ahora que soy yo, que soy el único, y que no hay Dios alguno más que yo. Soy yo el dueño de la muerte y de la vida. Yo hiero y yo curo. No hay nadie que se libre de mi mano. (Deuteronomio 32, 39)


"Se precisamos ter paciência para suportar os defeitos dos outros, quanto mais ainda precisamos para tolerar nossos próprios defeitos!" São Padre Pio de Pietrelcina