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Salomón reclutó 70.000 hombres para el transporte, 80.000 para sacar la piedra de las canteras y 3.600 para capataces. (II Crónicas 2, 1)
Mándame un hombre experto, que sepa trabajar el oro, la plata, el bronce, el hierro, la escarlata, el carmesí y el jacinto; que conozca el arte de cincelar, para que dirija a los artífices que tengo conmigo en Judea y Jerusalén, puestos a mi disposición por mi padre David. (II Crónicas 2, 6)
Jirán, rey de Tiro, respondió con una carta dirigida a Salomón: "El Señor ama a su pueblo, por eso te ha constituido rey de Israel". (II Crónicas 2, 10)
y te cortaremos toda la madera que necesites del Líbano, haciéndotela llegar en balsas hasta Jafa, donde la recogerás tú para llevarla a Jerusalén". (II Crónicas 2, 15)
Salomón hizo el censo de todos los extranjeros residentes en Israel, después del que había hecho su padre David, y salieron 153.600. (II Crónicas 2, 16)
Salomón comenzó la construcción del templo del Señor en Jerusalén, sobre el monte Moria, allí donde su padre había tenido la visión. Era el lugar preparado por David en la era de Ornán, el jebuseo. (II Crónicas 3, 1)
Los cimientos puestos por Salomón para el templo de Dios tenían treinta metros de largo y diez de ancho. (II Crónicas 3, 3)
Los clavos, de oro también, pesaban quinientos cincuenta gramos cada uno. Revistió también de oro las salas superiores. (II Crónicas 3, 9)
Jurán hizo las calderas, las palas y los aspersorios, concluyendo así todo el trabajo que el rey Salomón le había encargado para el templo del Señor: (II Crónicas 4, 11)
Salomón hizo utensilios en gran número, pues la cantidad de bronce era incalculable. (II Crónicas 4, 18)
Salomón hizo todos los demás utensilios para el templo de Dios: el altar de oro y las mesas sobre las que se ponían los panes de la proposición; (II Crónicas 4, 19)
Cuando se terminaron las obras que Salomón había mandado hacer en el templo del Señor, el rey trajo la plata, el oro y el mobiliario que su padre David había dedicado al Señor y lo depositó en el tesoro del templo. (II Crónicas 5, 1)