Mosaico decorativo

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  • Porque si no lo dejas salir, traeré mañana sobre tus tierras la langosta, (Exodo 10, 4)

  • que cubrirá la faz de la tierra y devorará lo que quedó salvo del granizo. Devorará todo árbol que crece en vuestros campos. (Exodo 10, 5)

  • Invadirá tus casas, las de tus servidores y las de todos los egipcios, como nunca vieron tus padres, ni tus abuelos, desde que aparecieron en la tierra hasta hoy". Moisés se retiró y salió de la casa del Faraón. (Exodo 10, 6)

  • Los servidores del Faraón le dijeron: "¿Hasta cuándo va a ser este hombre nuestra ruina? Deja marchar a esa gente para que ofrezca sacrificios al Señor, su Dios. ¿No te das todavía cuenta de que Egipto camina hacia la ruina?". (Exodo 10, 7)

  • Moisés respondió: "Hemos de ir todos, con nuestros jóvenes y nuestros ancianos, nuestros hijos y nuestras hijas, nuestras ovejas y nuestras vacas, porque para nosotros es una fiesta del Señor". (Exodo 10, 9)

  • Así no puede ser. Id los hombres a ofrecer sacrificios al Señor, pues eso es lo que pedisteis". Y los echaron de la presencia del Faraón. (Exodo 10, 11)

  • El Señor dijo a Moisés: "Extiende tu mano sobre Egipto para que venga sobre él la langosta y devore todo lo que dejó el granizo". (Exodo 10, 12)

  • Moisés extendió su bastón sobre Egipto, y el Señor hizo soplar sobre él el viento del este todo aquel día y aquella noche. Al amanecer, el viento del este había traído la langosta, (Exodo 10, 13)

  • Cubrió todo Egipto, que quedó oscurecido. Devoró toda la hierba de la tierra y todos los frutos de los árboles que había dejado el granizo; no quedó nada de verde ni en los árboles, ni en la hierba del campo, en todo Egipto. (Exodo 10, 15)

  • Perdonad por esta vez mi pecado. Rezad al Señor, vuestro Dios, para que aleje de mí esta muerte". (Exodo 10, 17)

  • Moisés salió de la casa del Faraón y rezó al Señor. (Exodo 10, 18)

  • Pero el Señor endureció el corazón del Faraón, que no dejó salir a los israelitas. (Exodo 10, 20)


"O mal não se vence com o mal, mas com o bem, que tem em si uma força sobrenatural." São Padre Pio de Pietrelcina