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no se podrá cambiar o reemplazar ni uno bueno por uno malo ni uno malo por otro bueno; si un animal es cambiado por otro, los dos se hacen sagrados. (Levítico 27, 10)
Si se trata de animales impuros, que no pueden ser presentados como ofrenda al Señor, cualquiera que sea el animal, será llevado al sacerdote, (Levítico 27, 11)
que hará la estimación, según sea bueno o malo; habrá que atenerse a la estimación del sacerdote; (Levítico 27, 12)
Pero si se trata de animales impuros, serán rescatados al precio que se valoren, más una quinta parte; si no fuera rescatado, será vendido al precio que se haya valorado. (Levítico 27, 27)
Ninguna cosa de su propiedad -hombres, animales o campos de propiedad hereditaria- que uno consagre al Señor podrá ser vendida o rescatada. Lo que se consagra al Señor es cosa santísima y pertenece al Señor. (Levítico 27, 28)
Uno de cada diez animales del ganado mayor y menor será consagrado al Señor. (Levítico 27, 32)
No se escogerá entre lo bueno o lo malo, ni se podrá cambiar uno por otro; si se cambia, tanto el primer animal como el animal dado a cambio quedarán consagrados sin posibilidad de rescate". (Levítico 27, 33)
Por los hijos de José: por Efraín: Elisamá, hijo de Amihud. Por Manasés: Gamaliel, hijo de Pedasur. (Números 1, 10)
Cerca de Efraín acamparán: la tribu de Manasés. Su jefe será Gamaliel, hijo de Pedasur; (Números 2, 20)
ya que mío es todo primogénito. El día en que hice morir a todos los primogénitos de Egipto consagré para mí a todos los primogénitos de Israel, tanto de hombres como de animales. Son míos. Yo, el Señor". (Números 3, 13)
Pondrá a la mujer en presencia del Señor, le descubrirá la cabeza y le pondrá en las manos la ofrenda conmemorativa, es decir, la ofrenda de celos, mientras él tiene en su mano el agua amarga de la maldición. (Números 5, 18)
Tomará juramento a la mujer y le dirá: Si no has dormido con otro hombre, no te has desviado ni te has deshonrado siendo infiel a tu marido, que no te pase nada al beber esta agua amarga de la maldición. (Números 5, 19)