Fundar 1075 Resultados para: Lía
El sacerdote se alegró, tomó el efod, los ídolos familiares y la imagen tallada y chapeada y se fue con ellos. (Jueces 18, 20)
Los de Dan le contestaron: "No alces la voz, no sea que perdamos la paciencia y nos lancemos sobre vosotros con riesgo de tu vida y la de tu familia". (Jueces 18, 25)
Entonces todo el ejército de Israel y todo el pueblo fueron a Betel y allí lloraron ante el Señor y ayunaron aquel día hasta la tarde y ofrecieron al Señor holocaustos y sacrificios de reconciliación. (Jueces 20, 26)
Después consultaron al Señor. En aquel tiempo estaba allí el arca de la alianza del Señor, (Jueces 20, 27)
Al día siguiente el pueblo se levantó de madrugada, erigió allí un altar y ofreció holocaustos y sacrificios de reconciliación. (Jueces 21, 4)
Noemí tenía, por parte de su marido, un pariente muy rico llamado Booz, de la familia de Elimélec. (Rut 2, 1)
Rut salió para espigar en un campo detrás de los segadores, y quiso la providencia que fuese a dar a una parcela de Booz, de la familia de Elimélec. (Rut 2, 3)
Todo el pueblo, que se encontraba a la puerta con los ancianos, dijo: "Somos testigos. Que el Señor haga a la mujer que va a entrar en tu casa semejante a Raquel y a Lía, quienes edificaron la casa de Israel. Que seas poderoso en Éfrata y adquieras renombre en Belén. (Rut 4, 11)
Elcaná, su marido, fue con toda su familia para ofrecer al Señor el sacrificio anual y cumplir su promesa. (I Samuel 1, 21)
Un hombre de Dios fue a ver a Elí y le dijo: "Esto dice el Señor: Yo me manifesté claramente a la familia de tu padre, cuando estaban en Egipto, esclavos del Faraón. (I Samuel 2, 27)
Pero no haré desaparecer de mi altar a todos los tuyos, para que se consuman de envidia sus ojos y desfallezca de dolor su alma; y la mayor parte de tu familia morirá por la espada en la plenitud de la edad. (I Samuel 2, 33)
El pueblo volvió al campamento, y los ancianos se preguntaron: "¿Por qué nos ha derrotado hoy el Señor ante los filisteos? Vamos a buscar a Silo el arca de la alianza del Señor, y que vaya con nosotros; así nos librará de la mano de nuestros enemigos". (I Samuel 4, 3)