Mosaico decorativo

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  • el cual gritó al hombre de Dios que había llegado de Judá: "Por haber sido rebelde a la orden del Señor y no haber obedecido el mandato que te dio el Señor, (I Reyes 13, 21)

  • Cuando se enteró el profeta que había hecho volver al otro de su camino exclamó: "Es el hombre de Dios, que ha sido rebelde al mandato del Señor, y por eso el Señor lo ha entregado al león para que lo matara y lo despedazara, como había dicho el Señor". (I Reyes 13, 26)

  • El profeta tomó el cadáver del hombre de Dios, lo cargó sobre el asno y se lo llevó con él a su ciudad para hacer duelo y sepultarlo. (I Reyes 13, 29)

  • Después de sepultarlo, dijo a sus hijos: "Cuando yo me muera, me enterraréis en la sepultura en que el hombre de Dios está enterrado; poned mis huesos junto a los suyos, (I Reyes 13, 31)

  • En aquel tiempo enfermó Abías, hijo de Jeroboán, (I Reyes 14, 1)

  • Pero el Señor había dicho a Ajías: "Va a venir la mujer de Jeroboán a consultarte acerca de su hijo, que está enfermo. Le has de decir esto y esto". Ella entró fingiéndose otra. (I Reyes 14, 5)

  • Jeroboán reinó veintidós años. A su muerte le sucedió en el trono su hijo Nadab. (I Reyes 14, 20)

  • Roboán, hijo de Salomón, reinó en Judá. Tenía cuarenta y un años cuando subió al trono, y reinó diecisiete años en Jerusalén, la ciudad elegida por el Señor entre todas las tribus de Israel para morada de su nombre. Su madre se llamaba Naamá, la amonita. (I Reyes 14, 21)

  • Roboán murió y fue sepultado con sus padres en la ciudad de David. Le sucedió en el trono su hijo Abías. (I Reyes 14, 31)

  • Sin embargo, en atención a David, el Señor, su Dios, le concedió una lámpara en Jerusalén, suscitando a su hijo después de él y manteniendo en pie a Jerusalén, (I Reyes 15, 4)

  • Abías murió y fue sepultado con sus padres en la ciudad de David. Le sucedió en el trono su hijo Asá. (I Reyes 15, 8)

  • Entonces Asá tomó la plata y el oro de los tesoros del templo del Señor y del palacio real, y por medio de sus servidores los envió a Ben Hadad, hijo de Tabrimón y nieto de Jezyón, rey de Siria, que tenía su residencia en Damasco, con este mensaje: (I Reyes 15, 18)


"É preciso amar, amar e nada mais". São Padre Pio de Pietrelcina