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Hijo de hombre, profetiza ahora sobre los montes de Israel. Dirás: Montes de Israel, escuchad la palabra del Señor. (Ezequiel 36, 1)
"Hijo de hombre, los israelitas cuando habitaban en su tierra la mancharon con su proceder y sus acciones. Como la impureza de una mujer en la menstruación era su conducta ante mí. (Ezequiel 36, 17)
Y me dijo: "Hijo de hombre, ¿podrán revivir estos huesos?". Yo le respondí: "Señor Dios, tú lo sabes". (Ezequiel 37, 3)
Entonces él me dijo: "Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: Esto dice el Señor Dios: ¡Ven, espíritu, de los cuatro vientos y sopla sobre estos muertos para que revivan!". (Ezequiel 37, 9)
Y me dijo: "Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel. Ellos andan diciendo: ¡Se han secado nuestros huesos, se ha desvanecido nuestra esperanza, estamos perdidos para siempre! (Ezequiel 37, 11)
"Y tú, hijo de hombre, toma un trozo de madera y escribe en él: Judá y los israelitas asociados con ella. Toma luego otro trozo y escribe: José, leño de Efraín, y toda la casa de Israel asociada con él. (Ezequiel 37, 16)
"Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia Gog, del país de Magog, príncipe soberano de Mesec y Tubal, y profetiza contra él. (Ezequiel 38, 2)
Por eso, hijo de hombre, profetiza y di a Gog: Esto dice el Señor Dios: Sí, aquel día, cuando mi pueblo Israel viva tranquilo, tú lo sabrás (Ezequiel 38, 14)
Hijo de hombre, profetiza contra Gog y di: Esto dice el Señor Dios: Aquí estoy contra ti, Gog, príncipe soberano de Mesec y Tubal. (Ezequiel 39, 1)
En cuanto a ti, hijo de hombre, esto dice el Señor Dios: Di a las aves de todas clases y a todas las bestias salvajes: Reuníos y venid; reuníos de todas partes en torno al sacrificio inmenso sobre los montes de Israel. Comeréis carne y beberéis sangre. (Ezequiel 39, 17)
Aquel personaje me dijo: "Hijo de hombre, mira bien, escucha atentamente y fíjate en todo lo que te voy a mostrar. Has sido traído para que yo te lo muestre y comuniques luego a la casa de Israel cuanto yo te enseñe". (Ezequiel 40, 4)
una cara de hombre vuelta hacia una palmera y una cara de león hacia la otra, representados todo alrededor del templo. (Ezequiel 41, 19)