Fundar 1124 Resultados para: Gedeón Y Los 300 Hombres
Multiplicaré en medio de vosotros a los hombres, toda la casa de Israel. Las ciudades serán repobladas y las ruinas reconstruidas. (Ezequiel 36, 10)
Multiplicaré en vosotros los hombres y los animales, serán numerosos y fecundos; os poblaré como antaño, seré más generoso con vosotros que anteriormente y sabréis que yo soy el Señor. (Ezequiel 36, 11)
Acumularé hombres en vosotros, mi pueblo Israel, tú serás su propiedad y su herencia y no volverás a privarles de sus hijos. (Ezequiel 36, 12)
Esto dice el Señor Dios: Porque se ha dicho de ti: Eres una tierra devoradora de hombres, has privado de hijos a tu pueblo, (Ezequiel 36, 13)
por eso ya no devorarás más hombres, ni privarás a tu nación de hijos, dice el Señor Dios. (Ezequiel 36, 14)
Temblarán ante mí los peces del mar, los pájaros del cielo, los animales del campo, todos los reptiles que serpean sobre el suelo y todos los hombres de la superficie de la tierra. (Ezequiel 38, 20)
Se escogerán hombres que recorran el país enterrando a los que hayan quedado por el suelo para purificarlo; durante siete meses continuarán su búsqueda. (Ezequiel 39, 14)
Lo que el rey pide es difícil y no hay nadie que pueda satisfacer al rey, salvo los dioses; pero ellos no están entre los hombres". (Daniel 2, 11)
En cuanto a mí, este misterio me ha sido revelado no porque yo posea una sabiduría superior a la de todos los hombres, sino con el solo objeto de indicar la interpretación al rey y de que tú comprendieras los pensamientos de tu corazón. (Daniel 2, 30)
y en cuyas manos ha dejado a los hombres, las bestias del campo y los pájaros del cielo dondequiera que habiten, y a quien ha hecho soberano sobre todos ellos, tú eres la cabeza de oro. (Daniel 2, 38)
y mandó a los hombres más fuertes de su ejército que ataran a Sidrac, Misac y Abdénago y los arrojaran al ardiente horno de fuego. (Daniel 3, 20)
Como la orden del rey era apremiante y el horno estaba muy encendido, las llamas alcanzaron y mataron a los hombres que llevaban a Sidrac, Misac y Abdénao, (Daniel 3, 22)