Mosaico decorativo

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  • Pero los judíos que vivían allí dieron garantías de la simpatía de los escitopolitanos para con los judíos y de que, en los días de desgracia, habían tenido con ellos muchas deferencias. (II Macabeos 12, 30)

  • Las tropas de Esdrías estaban desfallecidas por tan larga batalla, pero Judas oró al Señor pidiendo que se manifestara como aliado suyo y caudillo en la batalla. (II Macabeos 12, 36)

  • y para que aquel pueblo, que apenas había gozado un poco de libertad, no cayera de nuevo en manos blasfemas. (II Macabeos 13, 11)

  • Después de celebrar consejo con los ancianos, resolvió tomar la ofensiva y salir a resolver la situación antes de que el ejército del rey pudiera poner pie en Judea y se apoderara de la ciudad. (II Macabeos 13, 13)

  • El rey volvió a tener contacto con los defensores de Betsur, hizo la paz con ellos y se retiró. Cayó sobre las tropas de Judas, pero fue derrotado. (II Macabeos 13, 22)

  • Lisias subió a la tribuna para defender su causa. Los persuadió, los tranquilizó, los dejó bien dispuestos y partió para Antioquía. Éstos fueron los sucesos acaecidos en la retirada del rey. (II Macabeos 13, 26)

  • Éste eligió inmediatamente a Nicanor, antiguo jefe de la sección de elefantes, lo nombró general en Judea (II Macabeos 14, 12)

  • Dicho esto, se fue. Los sacerdotes, elevando las manos al cielo, suplicaban a quien siempre se había mostrado en defensa de nuestro pueblo, diciendo: (II Macabeos 14, 34)

  • Los judíos, que le acompañaban por la fuerza, le decían: "No intentes aniquilarlos tan feroz y tan salvajemente; ten respeto al día de sábado, honrado y declarado santo por aquel que todo lo ve". (II Macabeos 15, 2)

  • Pero el malvado preguntó si, en efecto, había en el cielo un poderoso que hubiera ordenado santificar el día del sábado. (II Macabeos 15, 3)

  • Encendió sus ánimos con palabras de la ley y los profetas, les trajo a la memoria las batallas ganadas y les infundió valor. (II Macabeos 15, 9)

  • Quedó con esto cada uno armado, no con escudos y lanzas, sino con palabras alentadoras. Confirmó todo esto narrándoles un sueño digno de fe, que a todos les llenó de alegría. (II Macabeos 15, 11)


"De todos os que vierem pedir meu auxílio, nunca perderei nenhum!" São Padre Pio de Pietrelcina