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Al día siguiente, cuando Moisés vino a la tienda del testimonio, la vara de Aarón, la de la casa de Leví, había echado brotes, yemas, flores y almendras. (Números 17, 23)
Moisés retiró todas las varas de la presencia del Señor y las mostró a todos los israelitas. Éstos constataron lo ocurrido, y cada uno tomó su vara. (Números 17, 24)
El Señor dijo a Moisés: "Vuelve a poner la vara de Aarón delante del testimonio y consérvala como señal para los hijos rebeldes, para que cesen sus quejas contra mí y no mueran". (Números 17, 25)
Los israelitas dijeron a Moisés: "¡Estamos perdidos! ¡Muertos somos! ¡Muertos todos! (Números 17, 27)
Tendrás también contigo a tus hermanos de la rama de Leví, la tribu de tu padre. Admítelos contigo en el servicio del santuario como adjuntos. Te servirán a ti y a tus hijos cuando estéis en la tienda del testimonio. (Números 18, 2)
Estarán a tu servicio y al servicio de toda la tienda; pero no se acercarán a los objetos santos del santuario ni al altar, pues moriríais ellos y vosotros. (Números 18, 3)
Yo he escogido a vuestros hermanos los levitas entre los israelitas; son vuestro don, han sido donados al Señor para hacer el servicio de la tienda de la reunión. (Números 18, 6)
Tú y tus hijos ejerceréis vuestras funciones sacerdotales en todo lo que se refiere al altar y a cuanto hay detrás del velo; sois vosotros los que habéis de hacer este servicio. Os he dado el ministerio del sacerdocio como un don; el extraño que se acerque morirá". (Números 18, 7)
El Señor dijo a Aarón: "Te confío la guarda de mis ofrendas. Todas las cosas consagradas a mí por los israelitas os las asigno a ti y a tus hijos como herencia por estatuto eterno. (Números 18, 8)
Esto es lo que te corresponderá de las cosas consagradas, no consumidas por el fuego: todas las ofrendas que me hagan los israelitas, las ofrendas de harina, los sacrificios por el pecado y los sacrificios de reconciliación; estas cosas consagradas son para ti y tus hijos. (Números 18, 9)
Te pertenecerá también lo que se reserva de las ofrendas de los israelitas que han sido hechas con el rito de presentación; te lo doy a ti y a tus hijos por estatuto perpetuo. Podrán comer todos los de tu casa siempre que estén puros. (Números 18, 11)
Todo lo mejor del aceite, del mosto y del trigo; estas primicias que ellos ofrecen al Señor, te las doy. (Números 18, 12)