Mosaico decorativo

Fundar 7516 Resultados para: Espíritu Del Señor

  • Después entonaron himnos y alabanzas al Señor, que había engrandecido a Israel y le había dado la victoria. (II Macabeos 10, 38)

  • Cuando los hombres del Macabeo supieron que se ponía sitio a sus fortalezas, suplicaron al Señor, en unión con el pueblo, con gemidos y llantos, que se dignara enviar un ángel para salvar a Israel. (II Macabeos 11, 6)

  • En esta forma marchaban en orden de batalla, teniendo a la cabeza aquel auxiliar celestial, señal de que el Señor se había compadecido de ellos. (II Macabeos 11, 10)

  • Pero Judas y sus soldados, en el nombre del gran Señor del universo, que en tiempo de Josué, sin arietes ni máquinas de guerra había derribado las murallas de Jericó, se lanzaron feroces contra la muralla. (II Macabeos 12, 15)

  • Las tropas de Esdrías estaban desfallecidas por tan larga batalla, pero Judas oró al Señor pidiendo que se manifestara como aliado suyo y caudillo en la batalla. (II Macabeos 12, 36)

  • Todos a una bendijeron al Señor, justo juez, que descubre las cosas ocultas. (II Macabeos 12, 41)

  • Y oraron al Señor pidiendo que aquel pecado les fuera plenamente perdonado. Judas exhortó a sus tropas a conservarse sin culpa, pues habían visto lo que había sucedido por el pecado de aquellos que habían muerto. (II Macabeos 12, 42)

  • "Tú, Señor de todo el universo, que de nada necesitas, has querido que fuera levantado este templo y morada tuya entre nosotros. (II Macabeos 14, 35)

  • Pues bien, oh santo de toda santidad, Señor, conserva para siempre incontaminada esta morada tuya, que hace poco ha sido purificada". (II Macabeos 14, 36)

  • se subió a una roca, y allí, casi sin sangre, se agarró los intestinos con ambas manos y los tiró sobre los soldados, pidiendo al Señor de la vida y del espíritu que un día se los devolviera; y así murió. (II Macabeos 14, 46)

  • Ellos le respondieron: "Hay un Señor vivo, soberano del cielo, que ha mandado celebrar el día séptimo". (II Macabeos 15, 4)

  • Judas dijo en su invocación: "Tú, oh Señor, que enviaste tu ángel en los días de Ezequías, rey de Judá, y mató a ciento ochenta y cinco mil del campamento de Senaquerib, (II Macabeos 15, 22)


"Combata vigorosamente, se está interessado em obter o prêmio destinado às almas fortes." São Padre Pio de Pietrelcina