Mosaico decorativo

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  • Aquel día se tocará la gran trompeta, y vendrán los perdidos en el país de Asiria y los dispersos en el país de Egipto; a adorar al Señor en el monte santo, en Jerusalén. (Isaías 27, 13)

  • ¡Ay de la soberbia corona de los borrachos de Efraín, y de la flor marchita de orgulloso esplendor que domina el fértil valle; ay de los cargados de vino! (Isaías 28, 1)

  • He aquí que el Señor envía a alguien fuerte, poderoso, como violenta granizada, como funesta tempestad, como aguacero impetuoso, arrasador, y los derribará en tierra con violencia. (Isaías 28, 2)

  • y la flor marchita de su orgulloso esplendor, que domina el fértil valle, será como el higo prematuro; el que lo ve, le echa mano y come. (Isaías 28, 4)

  • Aquel día el Señor omnipotente será para el resto de su pueblo corona de gloria y diadema de esplendor; (Isaías 28, 5)

  • ¿Acaso el labrador está arando todo el día, abriendo y rastrillando su tierra? (Isaías 28, 24)

  • serás visitado por el Señor todopoderoso, con truenos, terremotos, gran estruendo, con huracán, tempestad y fuego devorador. (Isaías 29, 6)

  • Los extraviados de espíritu entrarán en razón, y los murmuradores serán instruidos. (Isaías 29, 24)

  • Sus jefes han ido a Soán, y sus embajadores han llegado a Hanés. (Isaías 30, 4)

  • Oráculo sobre las bestias del Negueb: A través de una tierra de tribulación y de angustia, guarida del león y la leona, de la víbora y de la serpiente voladora, llevan a lomos de asnos sus riquezas; en la giba de sus camellos sus tesoros, a un pueblo que de nada les servirá. (Isaías 30, 6)

  • Su soplo es cual corriente desbordada, que llega hasta el cuello, para cribar a las naciones con criba destructora y poner un bocado extraviador en las quijadas de los pueblos. (Isaías 30, 28)

  • El Señor dejará oír su voz majestuosa y manifestará su brazo amenazador, en el ardor de su ira, en la llama de un fuego devorador, en una tempestad de lluvia y de granizo. (Isaías 30, 30)


"Não queremos aceitar o fato de que o sofrimento é necessário para nossa alma." São Padre Pio de Pietrelcina