Mosaico decorativo

Fundar 970 Resultados para: David Huye

  • David, al saberlo, reunió a todo Israel, cruzó el Jordán, los alcanzó y tomó posiciones en orden de batalla y luchó contra los sirios. (I Crónicas 19, 17)

  • Éstos huyeron ante Israel y David les mató siete mil caballos de tiro y cuarenta mil hombres. Cayó también Sofac, el general. (I Crónicas 19, 18)

  • Cuando los aliados de Hadadézer se vieron derrotados por Israel, firmaron la paz con David y le quedaron sometidos. Desde entonces los sirios no se atrevieron a volver a ayudar más a los amonitas. (I Crónicas 19, 19)

  • Al año siguiente, al tiempo en que suelen salir los reyes de campaña, Joab, a la cabeza de un gran ejército, marchó contra la tierra de los amonitas y la devastó. Luego puso asedio a Rabá, mientras David estaba en Jerusalén. Joab se apoderó de Rabá y la destruyó. (I Crónicas 20, 1)

  • David quitó de la cabeza de Milcón la corona de oro, que pesaba treinta y cuatro kilos; y la piedra preciosa que había en ella fue puesta en la corona de David. El botín que tomó en la ciudad fue inmenso. (I Crónicas 20, 2)

  • Se llevó cautivos a sus habitantes y los puso a trabajar con sierras, picos y hachas. Lo mismo hizo con todas las ciudades amonitas. David y todo su ejército volvieron a Jerusalén. (I Crónicas 20, 3)

  • Él desafió a Israel, y Jonatán, hijo de Simeá, hermano de David, lo mató. (I Crónicas 20, 7)

  • Estos gigantes eran descendientes de los gigantes de Gat, y cayeron en manos de David y sus hombres. (I Crónicas 20, 8)

  • Satán se levantó contra Israel e indujo a David a hacer el censo de Israel. (I Crónicas 21, 1)

  • David dijo a Joab y a los jefes del pueblo: "Id y haced el censo de Israel desde Dan hasta Berseba, y venid a decirme su número". (I Crónicas 21, 2)

  • para dar a David cuenta del censo del pueblo: el total ascendía a un millón cien mil hombres en edad de guerra, en Israel, y cuatrocientos setenta mil en Judá. (I Crónicas 21, 5)

  • David dijo entonces a Dios: "He cometido un gran pecado. Perdona el pecado de tu siervo, pues he obrado como un insensato". (I Crónicas 21, 8)


"Deus nunca me recusou um pedido". São Padre Pio de Pietrelcina