Mosaico decorativo

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  • En aquel foso había siete leones, a los que se les daba diariamente dos cuerpos humanos y dos ovejas; pero entonces no se les dio nada con el fin de que devoraran a Daniel. (Daniel 14, 32)

  • No reconoció que era yo quien le daba el trigo, el vino y el aceite; quien prodigaba la plata y el oro que ellos emplearon para los baales. (Oseas 2, 10)

  • Sobre las cimas de los montes ofrecen sacrificios; en las colinas queman incienso bajo la encina, el chopo o el terebinto: ¡tan agradable es su sombra! Así se prostituyen vuestras hijas, y vuestras nueras cometen adulterio. (Oseas 4, 13)

  • Israel es una vid frondosa de generoso fruto; cuanto más abundaba su fruto, más multiplicaba sus altares; cuanto más producía la tierra, más hermosas hacía las estelas. (Oseas 10, 1)

  • Y yo enseñaba a Efraín a caminar, lo llevaba en brazos; pero no han comprendido que yo cuidaba de ellos. (Oseas 11, 3)

  • Las aguas me envolvían hasta ahogarme, el abismo se cerraba sobre mí, las algas enredaban mi cabeza. (Jonás 2, 6)

  • "Di a todo el pueblo de la tierra y a los sacerdotes: Cuando ayunabais y guardabais luto el quinto y el séptimo mes, ¿ayunabais por amor mío? (Zacarías 7, 5)

  • Entonces la ofrenda de Judá y de Jerusalén será agradable al Señor como en los tiempos antiguos, como en los años primeros. (Malaquías 3, 4)

  • Arán de Aminadab; Aminadab de Naasón; Naasón de Salmón; (Mateo 1, 4)

  • Mas él, en cuanto se retiró, comenzó a divulgar a voces lo ocurrido, de manera que ya no podía Jesús entrar públicamente en ciudad alguna, sino que andaba fuera de poblado, en lugares solitarios, y acudían a él de todas partes. (Marcos 1, 45)

  • porque Herodes respetaba a Juan, pues reconocía que era un hombre justo y santo, y lo protegía; cuando lo oía quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto. (Marcos 6, 20)

  • Adonde entraba, aldeas, ciudades o caseríos, ponían a los enfermos en las plazas y le pedían que les dejase tocar al menos la orla de su manto, y todos los que lo tocaban quedaban curados. (Marcos 6, 56)


"Invoquemos sempre o auxílio de Nossa Senhora." São Padre Pio de Pietrelcina