Mosaico decorativo

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  • Y sus días de fatigas, y la preocupación de los negocios, y las noches de insomnio? También esto es vanidad (Eclesiastés 2, 23)

  • un tiempo para amar y un tiempo para odiar; un tiempo para la guerra y un tiempo para la paz. (Eclesiastés 3, 8)

  • He visto que todo trabajo y toda empresa con éxito no es más que envidia de uno contra otro. También esto es vanidad y andar a caza del viento. (Eclesiastés 4, 4)

  • Era una muchedumbre sin fin la que él presidía; pero los que vengan después no estarán contentos con él. Y también esto es vanidad y dar caza al viento. (Eclesiastés 4, 16)

  • Además, pasó todos sus días en la oscuridad, afligido, deprimido e irritado. (Eclesiastés 5, 16)

  • Se comprobado que lo mejor y más conveniente para el hombre es comer y beber y gozar del bienestar en todo el trabajo en que se afana bajo el sol durante los días de su vida que Dios le ha dado, porque ésta es su parte. (Eclesiastés 5, 17)

  • Entonces no tiene que pensar mucho en los días de su vida, mientras Dios llene de alegría su corazón. (Eclesiastés 5, 19)

  • Quién sabe lo que es bueno para el hombre en la vida, durante los días de su vida de vanidad, que él pasa como una sombra? ¿Quién podrá decir al hombre lo que después de él sucederá bajo el sol? (Eclesiastés 6, 12)

  • Más vale la buena fama que el perfume más fino; y el día de la muerte que el día del nacimiento. (Eclesiastés 7, 1)

  • En el día de la prosperidad goza de felicidad; en el día de la desgracia reflexiona. Tanto lo uno como lo otro lo ha hecho Dios para que el hombre no descubra nada del futuro. (Eclesiastés 7, 14)

  • Estas dos cosas he visto en mis días de vanidad: justo que perece a pesar de su justicia, e injusto que prolonga sus días a pesar de su injusticia. (Eclesiastés 7, 15)

  • No tiene poder el hombre sobre su vida para retenerla, ni sobre el día de la muerte; y no hay quien se libre de este combate, ni la iniquidad salva al que la posee. (Eclesiastés 8, 8)


"As almas! As almas! Se alguém soubesse o preço que custam". São Padre Pio de Pietrelcina