Fundar 794 Resultados para: Construcción Del Templo
Le mandaba, además, profanar el templo de Jerusalén, dedicándolo a Júpiter Olímpico, y el de Garizín, a Júpiter Hospitalario, como lo pedían los habitantes del lugar. (II Macabeos 6, 2)
pues el templo se vio lleno de lujuria y de orgías de los gentiles, que allí banqueteaban con las prostitutas y tenían relaciones con mujeres en los pórticos, llenándolo todo de prácticas y cosas inmundas. (II Macabeos 6, 4)
Y suplicaban al Señor que mirara al pueblo pisoteado por todos y que se compadeciera del templo contaminado por hombres sacrílegos, (II Macabeos 8, 2)
Después, mientras celebraban el triunfo por la victoria en Jerusalén, quemaron vivos a los que, con Calístenes, habían incendiado las puertas del templo, los cuales se habían escondido en una casita. Así le dieron el pago merecido por su impiedad. (II Macabeos 8, 33)
Había entrado en la ciudad de Persépolis, intentando saquear el templo y apoderarse de la ciudad; pero la muchedumbre empuñó las armas y atacó con gran ímpetu, y Antíoco con los suyos tuvo que huir avergonzado. (II Macabeos 9, 2)
que adornaría el templo, sacrílegamente saqueado por él, con riquísimas ofrendas, devolviendo en mayor número sus vasos sagrados; que se comprometía a sufragar, con las propias rentas, todos los gastos de los sacrificios, (II Macabeos 9, 16)
Con la ayuda de Dios, el Macabeo y los suyos se apoderaron del templo y de la ciudad. (II Macabeos 10, 1)
Purificaron el templo, hicieron otro altar, sacaron fuego del pedernal, encendieron de nuevo la luz y el fuego y ofrecieron sacrificios; quemaron incienso y ofrecieron los panes de la proposición, renovándolo todo, después de una interrupción de dos años. (II Macabeos 10, 3)
Así sucedió que, precisamente en el día en que los extranjeros habían profanado el templo, ese mismo día se hizo la purificación, es decir, el 25 del mes de quisleu. (II Macabeos 10, 5)
Por esto, llevando en sus manos tirsos, ramos verdes y palmas, elevaban himnos a aquel que todo lo había dispuesto felizmente hasta llegar a la restauración y purificación del templo. (II Macabeos 10, 7)
someter a tributo el templo, así como los demás santuarios de los gentiles, y hacer del sumo sacerdocio un oficio que se debiera comprar anualmente. (II Macabeos 11, 3)
y deseando por nuestra parte que esta nación viva en paz, hemos decretado que les sea restituido el templo y se les deje vivir según las leyes y costumbres de sus mayores. (II Macabeos 11, 25)