Mosaico decorativo

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  • El jefe de los levitas en Jerusalén era Uzí, hijo de Baní, hijo de Jasabías, hijo de Matanías, hijo de Micá, de los descendientes de Asaf, que eran cantores en el servicio del templo de Dios, (Nehemías 11, 22)

  • Para la inauguración de la muralla de Jerusalén se mandó a buscar a los levitas de todos los lugares donde habitaban para que viniesen a Jerusalén y se pudiese celebrar la inauguración con alegría, con himnos de acción de gracias y con cánticos, al son de címbalos, arpas y cítaras. (Nehemías 12, 27)

  • Acudieron los cantores levitas de los alrededores de Jerusalén, de las aldeas de Netofat, (Nehemías 12, 28)

  • de Bet Guilgal, de las campiñas de Guibeá y de Azmávet, pues los cantores habían formado pueblos en los contornos de Jerusalén. (Nehemías 12, 29)

  • Aquel día se ofrecieron muchos sacrificios entre la alegría general, pues Dios les había dado un motivo de gran alegría. También las mujeres y los niños se regocijaron, de modo que la alegría de Jerusalén se oía desde lejos. (Nehemías 12, 43)

  • Cuando ocurría todo esto no estaba yo en Jerusalén, porque el año treinta y dos de Artajerjes, rey de Babilonia, regresé a la corte. Al cabo de algún tiempo pedí de nuevo un permiso al rey (Nehemías 13, 6)

  • y vine a Jerusalén; aquí me enteré del mal que había hecho Eliasib en favor de Tobías, proporcionándole un local en el atrio mismo del templo de Dios. (Nehemías 13, 7)

  • Por entonces advertí que había en Judá quienes en día de sábado pisaban los lagares, acarreaban los haces, los cargaban sobre los asnos, así como vino, uva, higos y toda clase de cargas, para traerlos a Jerusalén en día de sábado, y los amonesté para que no vendiesen sus productos en tal día. (Nehemías 13, 15)

  • Igualmente, algunos tirios que habitaban en la ciudad traían pescado y toda clase de mercancías, y las vendían en día de sábado a los judíos, y esto en la misma Jerusalén. (Nehemías 13, 16)

  • Por eso ordené que, en cuanto la sombra cubriese las puertas de Jerusalén, la víspera del sábado, se cerrasen las puertas, y que no se abrieran hasta después del sábado; y emplacé junto a las puertas algunos de mis hombres para que no entrase carga alguna en día de sábado. (Nehemías 13, 19)

  • Sin embargo, todavía una o dos veces pasaron la noche fuera de Jerusalén los mercaderes y vendedores de toda clase de mercancías. (Nehemías 13, 20)

  • Cuando yo era joven y me encontraba en la tierra de Israel, toda la tribu de nuestro padre Neftalí se había separado de la dinastía de David y de Jerusalén, ciudad elegida entre todas las tribus de Israel para ofrecer sacrificios, pues allí se había construido y consagrado para siempre el templo, morada de Dios. (Tobías 1, 4)


"A prática das bem-aventuranças não requer atos de heroísmo, mas a aceitação simples e humilde das provações." São Padre Pio de Pietrelcina