Mosaico decorativo

Fundar 2107 Resultados para: Cam

  • Se empleará en vano vuestra fuerza, pues la tierra no producirá nada y los árboles del campo no darán sus frutos. (Levítico 26, 20)

  • enviaré contra vosotros fieras salvajes, que devorarán a vuestros hijos, destrozarán vuestros ganados y os diezmarán hasta el punto de quedar desiertos vuestros caminos. (Levítico 26, 22)

  • no se podrá cambiar o reemplazar ni uno bueno por uno malo ni uno malo por otro bueno; si un animal es cambiado por otro, los dos se hacen sagrados. (Levítico 27, 10)

  • Si consagra el campo durante el año jubilar, se atendrá a esta valoración; (Levítico 27, 17)

  • Si quiere rescatar el campo, añadirá una quinta parte más al valor estimado, y lo recuperará. (Levítico 27, 19)

  • cuando quede libre en el año del jubileo, será consagrado al Señor como campo votivo y pasará a ser propiedad del sacerdote. (Levítico 27, 21)

  • Si uno consagra al Señor un campo comprado por él, que no forma parte de su patrimonio, (Levítico 27, 22)

  • El año del jubileo, el campo volverá a su vendedor inicial, al cual pertenecía como heredad de la tierra. (Levítico 27, 24)

  • Ninguna cosa de su propiedad -hombres, animales o campos de propiedad hereditaria- que uno consagre al Señor podrá ser vendida o rescatada. Lo que se consagra al Señor es cosa santísima y pertenece al Señor. (Levítico 27, 28)

  • La décima parte de los productos de la tierra, tanto de los productos del campo como de los frutos de los árboles, pertenece al Señor; es cosa consagrada al Señor. (Levítico 27, 30)

  • No se escogerá entre lo bueno o lo malo, ni se podrá cambiar uno por otro; si se cambia, tanto el primer animal como el animal dado a cambio quedarán consagrados sin posibilidad de rescate". (Levítico 27, 33)

  • sino que a los levitas les encargarás el servicio de la tienda de la alianza, de todo su mobiliario y de todo cuanto le pertenece: llevarán la tienda y su mobiliario, estarán dedicados a su servicio y acamparán a su alrededor. (Números 1, 50)


"O amor e o temor devem sempre andar juntos. O temor sem amor torna-se covardia; o amor sem temor torna-se presunção." São Padre Pio de Pietrelcina