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Han llegado hasta esto: en un mismo día contaminaban mi santuario y profanaban mis sábados. (Ezequiel 23, 38)
Después de haber inmolado a sus hijos ante sus ídolos, entraban aquel mismo día en mi santuario para profanarlo. Esto es lo que han hecho dentro de mi templo. (Ezequiel 23, 39)
Había hablado yo por la mañana al pueblo, y por la tarde murió mi esposa. Al día siguiente hice como se me había ordenado. (Ezequiel 24, 18)
Di a la casa de Israel: Esto dice el Señor Dios: Mirad, voy a profanar mi santuario, orgullo de vuestra fuerza, delicia de vuestros ojos, amor de vuestras almas. Vuestros hijos y vuestras hijas, que habéis dejado, caerán a espada. (Ezequiel 24, 21)
Les dirás: Escuchad la palabra del Señor Dios. Esto dice el Señor Dios: Porque os reíais cuando mi santuario era profanado, cuando la tierra de Israel era devastada, cuando la casa de Judá marchaba al destierro, (Ezequiel 25, 3)
Damasco traficaba contigo, dándote a cambio de tus numerosos productos, de tus variadas riquezas, vino de Jelbón y lana de Sajar. (Ezequiel 27, 18)
Vedán y Jayin, desde Uzal, te abastecían de hierro forjado, de canela y caña a cambio de tus mercancías. (Ezequiel 27, 19)
Por la multitud de tus delitos, con la injusticia de tu comercio, has profanado tus santuarios, y yo he sacado de ti mismo un fuego que te devore; te he reducido a cenizas sobre la tierra a los ojos de cuantos te contemplan. (Ezequiel 28, 18)
para que sepan todos los habitantes de Egipto que yo soy el Señor. Porque has sido un báculo de caña para la casa de Israel; (Ezequiel 29, 6)
Las lluvias lo hicieron grande, las aguas subterráneas lo hicieron crecer llevando sus corrientes al lugar donde estaba plantado, mandando sus canales a todos los árboles del campo. (Ezequiel 31, 4)
Esto dice el Señor Dios: Tenderé sobre ti mi red, una manada de pueblos innumerables; en mi red te sacarán a tierra. (Ezequiel 32, 3)
Haré perecer a todo tu ganado junto a las aguas abundantes. No ha de enturbiarlas más pie de hombre; pezuña de animales no volverá a enturbiarlas. (Ezequiel 32, 13)