Mosaico decorativo

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  • Al día siguiente, cuando se levantó la gente de la ciudad, vieron que el altar de Baal había sido destruido, el cipo que estaba junto a él cortado, y el toro gordo había sido ofrecido en holocausto sobre el nuevo altar. (Jueces 6, 28)

  • Entonces los hombres de la ciudad dijeron a Joás: "Saca a tu hijo, que lo vamos a matar, porque ha destruido el altar de Baal y ha cortado el cipo que estaba junto a él". (Jueces 6, 30)

  • Joás respondió a todos los que estaban ante él: "¿Os corresponde a vosotros defender a Baal? ¿Sois vosotros los que tenéis que salvarlo? El que tome la defensa de Baal morirá antes de mañana. Si es Dios, se defenderá por sí mismo contra el que ha destruido su altar". (Jueces 6, 31)

  • Aquel día dieron a Gedeón el nombre de Yerubaal, pues decían: "Que Baal se defienda de él, ya que le ha destruido su altar". (Jueces 6, 32)

  • el primero que salga de la puerta de mi casa para venir a mi encuentro cuando vuelva vencedor de los amonitas le ofreceré en holocausto al Señor". (Jueces 11, 31)

  • El ángel del Señor le respondió: "Aunque me quedara, no comería tus manjares; pero, si quieres, prepara un holocausto y ofréceselo al Señor". Manóaj no sabía que era el ángel del Señor, (Jueces 13, 16)

  • Manóaj tomó el cabrito y la ofrenda y lo ofreció en holocausto sobre la roca al Señor, que hace maravillas. (Jueces 13, 19)

  • Cuando subía la llama del altar hacia el cielo, el ángel del Señor subió en la misma llama a la vista de Manóaj y de su mujer, que cayeron rostro en tierra. (Jueces 13, 20)

  • Su mujer le respondió: "Si el Señor quisiese hacernos morir, no hubiese aceptado el holocausto ni la ofrenda ni nos hubiese revelado todas estas cosas". (Jueces 13, 23)

  • Al día siguiente el pueblo se levantó de madrugada, erigió allí un altar y ofreció holocaustos y sacrificios de reconciliación. (Jueces 21, 4)

  • Yo los elegí de entre todas las tribus de Israel para ser mis sacerdotes, para subir a mi altar, para quemar el incienso y llevar el efod en mi presencia; yo concedí a la casa de tu padre todas las ofrendas de los israelitas; (I Samuel 2, 28)

  • Pero no haré desaparecer de mi altar a todos los tuyos, para que se consuman de envidia sus ojos y desfallezca de dolor su alma; y la mayor parte de tu familia morirá por la espada en la plenitud de la edad. (I Samuel 2, 33)


"Todas as graças que pedimos no nome de Jesus são concedidas pelo Pai eterno." São Padre Pio de Pietrelcina