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por eso, escuchad, montes de Israel, la palabra del Señor. Esto dice el Señor Dios a los montes y a las colinas, a los torrentes y a los valles, a las ruinas desiertas y a las ciudades desoladas que han sido botín y blanco de burlas de las naciones circunvecinas. (Ezequiel 36, 4)
Recordaréis vuestra perversa conducta y vuestras malas acciones y sentiréis asco de vosotros mismos por vuestras iniquidades y vuestras detestables acciones. (Ezequiel 36, 31)
Y me dijo: "Profetiza sobre estos huesos y diles: ¡Huesos resecos, escuchad la palabra del Señor! (Ezequiel 37, 4)
Cada sala medía una vara de largo y otra de ancho; la pilastra entre sala y sala era de dos metros y medio, y el umbral del pórtico por el lado de su vestíbulo hasta el interior medía una vara. (Ezequiel 40, 7)
Las salas del pórtico oriental eran tres por un lado y tres por el otro, todas ellas de la misma medida, así como tenían también la misma medida las pilastras de los dos lados. (Ezequiel 40, 10)
Delante de cada sala había un parapeto de medio metro por un lado y por el otro, y cada una de las celdas tenía tres metros por ambos lados. (Ezequiel 40, 12)
Midió a continuación el pórtico desde el fondo de una sala al de la otra. La anchura era de doce metros y medio entre cada abertura. (Ezequiel 40, 13)
Sobre las salas y las pilastras por todo alrededor se abrían ventanas enrejadas hacia el interior; igualmente había en torno ventanas que daban al interior del vestíbulo. Sobre las pilastras había palmeras diseñadas. (Ezequiel 40, 16)
Me llevó después al atrio exterior. También allí había salas y un enlosado alrededor del atrio; treinta salas daban al enlosado. (Ezequiel 40, 17)
Sus salas eran tres por ambos lados, y sus pilastras y vestíbulos tenían las mismas dimensiones que el primer pórtico: veinticinco metros de largo por doce y medio de ancho. (Ezequiel 40, 21)
Después me llevó hacia el lado sur. Había allí un pórtico en dirección del mediodía. Midió las salas, las pilastras y el vestíbulo: tenían la misma dimensión que las otras. (Ezequiel 40, 24)
Había también una sala, cuya entrada se hallaba en el vestíbulo de los pórticos; allí se lavaban los holocaustos. (Ezequiel 40, 38)