Fundar 7268 Resultados para: ángel Del Señor
que, conforme te tengo jurado por el Señor, Dios de Israel: Salomón, tu hijo, me sucederá en el reino y él se sentará sobre mi trono en lugar mío; así lo haré hoy mismo". (I Reyes 1, 30)
Betsabé se inclinó rostro en tierra y dijo: "¡Viva mi señor, el rey David, por siempre!". (I Reyes 1, 31)
y él les ordenó: "Tomad con vosotros a los servidores de vuestro señor, montad a mi hijo Salomón sobre mi propia mula y llevadlo a Guijón. (I Reyes 1, 33)
Benayas, el hijo de Yehoyadá, respondió: "¡Amén! ¡Así lo disponga el Señor, Dios del rey, mi señor! (I Reyes 1, 36)
Que el Señor esté con Salomón como lo estuvo con el rey, mi señor, y que engrandezca su trono más que el trono de mi señor, el rey David". (I Reyes 1, 37)
Jonatán dijo a Adonías: "¡Sí, por cierto! Nuestro señor, el rey David, ha hecho proclamar rey a Salomón. (I Reyes 1, 43)
Asimismo los servidores del rey han ido a felicitar a nuestro señor, el rey David, diciendo: Ensalce tu Dios el nombre de Salomón más que tu nombre y engrandezca su trono más que tu trono. Y el rey ha hecho una inclinación reverente desde su lecho. (I Reyes 1, 47)
Además, el rey ha dicho: ¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel, que ha puesto hoy sobre mi trono a un hijo mío viéndolo mis ojos!". (I Reyes 1, 48)
Observa los preceptos del Señor, tu Dios, caminando por sus sendas, guardando sus mandamientos, sus preceptos, sus decretos y normas, según está escrito en la ley de Moisés, a fin de que tengas éxito en cuanto hagas y emprendas, (I Reyes 2, 3)
para que el Señor cumpla la promesa que me hizo: Si tus hijos cumplen con su deber, andando en mi presencia fielmente con todo su corazón y toda su alma, no te faltará jamás alguien que se siente sobre el trono de Israel. (I Reyes 2, 4)
Ahí tienes a Semeí, hijo de Guerá, el benjaminita, de Bajurín, el que me lanzó atroces imprecaciones cuando yo iba a Majanayín; pero bajó a mi encuentro al Jordán y le juré por el Señor que no le mataría. (I Reyes 2, 8)
Y Adonías: "Tú sabes que a mí me tocaba la dignidad real y que todo Israel había puesto en mí sus ojos, esperando que yo había de reinar. Pero la realeza se me escapó y pasó a mi hermano, porque el Señor se la había destinado a él. (I Reyes 2, 15)