Fundar 22845 Resultados para: Re
Despertó el carcelero y al ver las puertas de la cárcel abiertas, sacó la espada e iba a matarse, creyendo que los presos habían huido. (Hechos 16, 27)
los sacó fuera y les dijo: «Señores, ¿qué tengo que hacer para salvarme?» (Hechos 16, 30)
Le respondieron: «Ten fe en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu casa.» (Hechos 16, 31)
En aquella misma hora de la noche el carcelero los tomó consigo y les lavó las heridas; inmediatamente recibió el bautismo él y todos los suyos. (Hechos 16, 33)
Les hizo entonces subir a su casa, les preparó la mesa y se alegró con toda su familia por haber creído en Dios. (Hechos 16, 34)
Llegado el día, los pretores enviaron a los lictores a decir al carcelero: «Pon en libertad a esos hombres.» (Hechos 16, 35)
El carcelero transmitió estas palabras a Pablo: «Los pretores han enviado a decir que os suelte. Ahora, pues, salid y marchad.» (Hechos 16, 36)
Pero Pablo les contestó: «Después de habernos azotado públicamente sin habernos juzgado, a pesar de ser nosotros ciudadanos romanos, nos echaron a la cárcel; ¿y ahora quieren mandarnos de aquí a escondidas? Eso no; que vengan ellos a sacarnos.» (Hechos 16, 37)
Los lictores transmitieron estas palabras a los pretores. Les entró miedo al oír que eran romanos. (Hechos 16, 38)
Pablo, según su costumbre, se dirigió a ellos y durante tres sábados discutió con ellos basándose en las Escrituras, (Hechos 17, 2)
explicándolas y probando que Cristo tenía que padecer y resucitar de entre los muertos y que «este Cristo es Jesús, a quien yo os anuncio». (Hechos 17, 3)
Algunos de ellos se convencieron y se unieron a Pablo y Silas así como una gran multitud de los que adoraban a Dios y de griegos y no pocas de las mujeres principales. (Hechos 17, 4)