Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el día 177, 2 Reyes 9 relata la ascensión de Joram al trono de Israel y los juicios que le siguieron. Oseas 11-14 demuestra el amor inquebrantable de Dios por su pueblo y la necesidad del arrepentimiento. El Salmo 109 clama por la justicia divina, recordándonos que Dios defiende a los justos y castiga la maldad.

1. El profeta Eliseo llamó a uno de los hermanos profetas y le dijo: «Arréglate para ir a la ciudad de Ramot, en Galaad, y lleva contigo este frasco de aceite.

2. Allí buscarás a Jehú, hijo de Josafat, hijo de Nimsí; lo harás salir del grupo de sus compañeros y lo llevarás a una pieza aparte.

3. Allí tomarás el frasco y derramarás el aceite en su cabeza, diciendo: «Yavé te ha ungido rey de Israel.»

4. Luego, abre la puerta de la pieza y huye sin detenerte.» Este joven, pues, se fue a Ramot.

5. Cuando llegó, los jefes del ejército estaban sentados juntos, y dijo: «Tengo que hablarte, jefe.» Jehú preguntó: «¿A quién de nosotros?» Respondió: «A ti, jefe.»

6. Jehú se levantó y entró en la casa. Entonces el joven le echó el aceite en la cabeza y le dijo: «Yavé, Dios de Israel, te ha consagrado rey del pueblo de Yavé.

7. Derribarás a los reyes de la familia de Ajab, y yo vengaré la sangre de mis siervos, los profetas, que Jezabel ha muerto.

8. Acabaré con la familia de Ajab y perecerán todos sus varones,

9. teniendo la misma suerte que los hijos de Jeroboam y de Basá.

10. En cuanto a Jezabel, nadie la sepultará y los perros la devorarán en el campo de Jezrael.» El joven abrió la puerta y huyó.

11. Jehú salió para reunirse con los oficiales del rey. Ellos le dijeron: «¿Qué pasa? ¿Para qué te ha llamado ese loco?» Respondió Jehú: «Ustedes conocen a ese hombre y saben por qué vino.»

12. Ellos le dijeron: «No sabemos nada, cuéntanos lo que te dijo.» El contestó: «Esto me ha dicho; me dijo exactamente: Yavé te ha consagrado rey de Israel.»

13. Entonces todos los jefes, compañeros de Jehú, tomaron sus mantos y los colocaron sobre una tarima en forma de trono. Y con toques de trompeta anunciaron: «Jehú es rey.»

14. Así fue como Jehú, hijo de Josafat, hijo de Nimsí, conspiró contra Joram. En ese momento Joram con los israelitas estaba defendiendo la ciudad de Ramot en Galaad, contra Jazael, rey de Aram,

15. Joram se había retirado a Jezrael para mejorar de sus heridas recibidas en el combate. Jehú dijo: «Si les parece, no dejen salir a nadie de la ciudad, no sea que vaya a avisar al rey en Jezrael.»

16. Jehú subió a su carro y tomó el camino de Jezrael, donde estaba Joram enfermo, a quien Ocozías, rey de Judá, había ido a visitar.

17. El guardia que estaba en la torre de Jezrael vio la comitiva de Jehú que llegaba y dijo: «Veo una tropa.» Joram dijo: «Que tome uno su caballo y corra en dirección de ellos y les pregunte si hay alguna novedad.»

18. El hombre salió a su encuentro y les dijo: «El rey me pidió preguntarles si hay alguna novedad.» Jehú le contestó: «No te preocupes por la novedad. Pasa detrás de mí y sígueme.» Al instante, el guardia avisó: «El mensajero ha llegado donde ellos, pero no vuelve.»

19. Por segunda vez mandaron un mensajero que, al llegar donde ellos, les dijo: «El rey quiere saber si hay alguna novedad.» Y Jehú respondió nuevamente: «No te preocupes por la novedad. Pasa tras de mí y sígueme.»

20. El guardia avisó de nuevo: «Ha llegado hasta ellos y no regresa; pero el modo de andar del que viene se parece al de Jehú, hijo de Nimsí, pues conduce como un loco.»

21. Joram entonces dijo: «Que enganchen los caballos de mi carro.» Y salió Joram, rey de Israel, con Ocozías, rey de Judá, cada uno en su carro, partiendo al encuentro de Jehú. Lo encontraron en el campo de Nabot, el de Jezrael.

22. Cuando Joram vio a Jehú, preguntó: «¿Traes la paz, Jehú?» Este contestó: «¿Qué preguntas, mientras duran las prostituciones de tu madre, Jezabel, y sus muchas hechicerías?»

23. Entonces Joram dio vuelta a su carro y huyó, diciendo a Ocozías: «¡Traición, Ocozías!»

24. Jehú había tendido su arco y le disparó a Joram una flecha que, entrando por la espalda, le atravesó el corazón. Y Joram cayó muerto en su carro.

25. Jehú dijo a su escudero Bidqar: «Tómalo y tira el cadáver en el campo de Nabot de Jezrael; porque recuerda que cuando servíamos juntos en la caballería de su padre, Ajab, Yavé pronunció contra él esta sentencia:

26. Yo juro que en este campo tomaré venganza en ti, por la sangre de Nabot y por la sangre de sus hijos, que ayer te vi derramar. Así que llévalo y arrójalo en el campo, según la palabra de Yavé.»

27. Al ver esto Ocozías, rey de Judá, huyó por el camino de Bet-Hagan. Jehú partió en su persecución, gritando: «Mátenlo también a él.» Lo hirieron en su carro en la cuesta de Gur, cerca de Jibleam; alcanzó a refugiarse en Meguido y allí murió.

28. Sus servidores lo llevaron en carro a Jerusalén y lo sepultaron con sus padres en la ciudad de David.

29. Ocozías había comenzado a reinar en Judá en el año once de Joram, hijo de Ajab.

30. Jehú entró en la ciudad de Jezrael. Al saberlo Jezabel, se pintó los ojos, adornó su cabello y se asomó a la ventana.

31. Cuando Jehú pasaba por la puerta, le dijo: «¿Traes la paz? ¿No tendrás la suerte de Zimrí, cuando asesinó a su señor?»

32. Jehú levantó la vista hacia la ventana y gritó: «¿Quién está conmigo?» Dos o tres eunucos se inclinaron hacia él.

33. Les dijo: «Echenla abajo.» La echaron por la ventana y su sangre salpicó los muros y los caballos, y Jehú pasó por encima con su carro.

34. Jehú entró en Jezrael, comió y bebió. Después dio esta orden: «Cuiden de esta maldita y denle sepultura, pues es hija de rey.»

35. Fueron para sepultarla, pero no encontraron más que las manos y los pies con el cráneo.

36. Cuando avisaron a Jehú, dijo: «Es lo que Elías de Tisbé había dicho de parte de Yavé: En el campo de Jezrael, los perros comerán la carne de Jezabel.

37. Su cadáver servirá de abono a la tierra y nadie podrá decir: Esta es Jezabel.»

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Capítulo 11

1. Cuando Israel era niño, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo.

2. Pero mientras los llamaba, más se alejaban de mí. Ofrecieron sacrificios a los baales y quemaron incienso ante los ídolos.

3. Yo, sin embargo, le enseñaba a andar a Efraím, sujetándolo de los brazos, pero ellos no entendieron que yo cuidaba de ellos.

4. Yo los trataba con gestos de ternura, como si fueran personas. Era para ellos como quien les saca el bozal del hocico y les ofrece en la mano el alimento.

5. Pero ¡volverán a Egipto! Ya que no han querido volver a mí, tendrán por rey a Asiria.

6. La espada arrasará sus ciudades, exterminará a sus hijos y se saciará con sus fortalezas.

7. Mi pueblo está pagando ahora su infidelidad. Llamen si quieren a Baal, pero nadie lo levantará.

8. ¿Cómo voy a dejarte abandonado, Efraím? ¿Cómo no te voy a rescatar, Israel? ¿Será posible que te abandone como a Adma o que te trate igual que a Seboím? Mi corazón se conmueve y se remueven mis entrañas.

9. No puedo dejarme llevar por mi indignación y destruir a Efraím, pues soy Dios y no hombre. Yo soy el Santo que está en medio de ti, y no me gusta destruir.

10. Ustedes seguirán a Yavé, que rugirá como león. Sí, rugirá y sus hijos vendrán temblorosos desde el occidente.

11. De Egipto acudirán como pájaros, del país de Asur como palomas, y haré que vuelvan a habitar sus casas. Palabra de Yavé.

Capítulo 12

1. Efraím me ha rodeado de mentira; la gente de Israel, de falsedad; sigue todavía a su baal y se apega a sus divinidades.

2. Efraím vive de ilusiones y corre todo el día tras el viento de oriente. Multiplica las mentiras y las violencias, hace alianza con Asiria mientras se pone bien con Egipto.

3. Por eso Yavé tiene una querella contra Israel; va a pedir cuentas a Jacob y darle su merecido por lo que ha hecho.

4. Ya en el seno materno suplantó a su hermano y, cuando era hombre, peleó con Dios. Luchó con el ángel, lo venció.

5. Le suplicó llorando que le diera la bendición. Lo encontró en Betel y allí le habló

6. Yavé Dios de los Ejércitos (Yavé es su nombre).

7. Por eso tú regresa donde tu Dios, actúa con amor y justicia, y confía siempre en él.

8. Eres un verdadero Cananeo, tú acostumbrabas a meter trampas con balanzas mal ajustadas.

9. Efraïm dice: «Yo me he enriquecido y me he juntado una fortuna»; pero no guardará nada de todo lo que ha juntado, pues estaba actuando mal.

10. Yo, Yavé, que soy tu Dios desde Egipto, te haré vivir de nuevo en tiendas de campaña, como en aquellos días del Encuentro.

11. Hablaré a los profetas, multiplicaré las visiones y dictaré sentencias por medio de los profetas.

12. Si Galaad no es más que pecado, ellos no son más que mentira; en Guilgal ofrecen sus sacrificios a los terneros; por eso sus altares no serán más que piedras esparcidas en el campo.

13. Huyó Jacob a las llanuras de Aram, sirvió Israel por una mujer, y por una mujer guardó rebaños.

14. Por medio de un profeta hizo subir Yavé a Israel de Egipto y por medio de un profeta lo guardó,

15. pero Efraím lo ha colmado con sus provocaciones; por eso hará que recaiga sobre él la sangre que ha derramado, y su Señor le devolverá las ofensas que le ha hecho.

Capítulo 13

1. Cuando Efraím hablaba, todos temblaban de espanto, pues era poderoso en Israel; pero decayó apenas se puso a pecar con el Baal.

2. Y todavía siguen pecando, pues se han fabricado con su plata un ídolo de metal fundido, diseñado a su gusto. Esto no es más que obra de artesanos, pero ellos dicen: «Ofrezcanles sacrificios», y hombres como ellos besan a un ternero.

3. Por eso serán como neblina matinal, como el rocío que pronto se seca, como paja barrida por el viento, como el humo que escapa por la ventana.

4. Sin embargo, yo soy Yavé, tu Dios, desde la tierra de Egipto; no conoces otro Dios fuera de mí, ni tienes más Salvador que yo.

5. Yo te conocí en el desierto, en esa tierra seca.

6. Yo les di de comer; pero cuando estuvieron satisfechos, se llenó de orgullo su corazón y se olvidaron de mí.

7. Pues bien, yo fui para ellos como un leopardo; me pongo al acecho en su camino como una pantera;

8. me lanzo sobre ellos como un oso al que le han quitado sus crías, y desgarro la funda de su corazón. Como leona, allí mismo los devoro y los destrozo como fiera salvaje.

9. Ya estás destruído, Israel, ¿quién vendrá en tu ayuda?

10. ¿Dónde está tu rey para que te salve?, ¿y tus jefes para que te protejan? ¿No decías: «Dame un rey y unos jefes»?

11. Te di un rey para que no me molestaras más, y ahora te lo quito porque ya me aburriste.

12. La falta de Efraím es mantenida en reserva y se guarda en un lugar seguro su pecado.

13. Le llegan los dolores de parto y el niño está listo para nacer; mas no sale, pues es un hijo tarado.

14. ¿Yo los libraré del poder del sepulcro? ¿Yo los salvaré de la Muerte? ¡No! ¿Dónde están, oh Muerte, tus plagas? ¿Dónde están, oh Sepulcro, tus azotes? No quiero tenerles más compasión.

15. Efraím creció más que sus hermanos, pero sobre él pasará el viento del este, el soplo de Yavé subirá del desierto; se secarán sus vertientes y se agotará su manantial; consumirá su tierra y todas sus riquezas.

Capítulo 14

1. Samaria recibirá su castigo por haberse rebelado contra Yavé: sus habitantes serán acuchillados, sus niños serán pisoteados y les abrirán el vientre a sus mujeres embarazadas.

2. Vuelve, Israel, junto a Yavé, tu Dios, pues tus faltas te hicieron tropezar.

3. Preparen sus palabras y vuelvan a Yavé para decirle: «¡Quita el pecado y acepta lo bueno, que esta confesión nuestra reemplace cualquier ofrenda!

4. Asiria no nos salvará, ni confiaremos más en los caballos, ni a la estatua que hicieron nuestras manos volveremos a decirle Dios nuestro;en ti sólo encuentra compasión el huérfano.»

5. - Yo sanaré su infidelidad, los amaré con todo el corazón pues ya no estoy enojado con ellos.

6. Yo seré para Israel como el rocío; florecerá como una azucena y extenderá sus raíces como el árbol del Líbano.

7. Sus retoños brotarán por todas partes, tendrá como el olivo mucha prestancia y será su perfume como el del Líbano.

8. Volverán a sentarse bajo mi sombra; serán vigorosos como el trigo, y les brotarán flores como a la vid; serán tan renombrados como los vinos del Líbano.

9. Efraím, ¿qué tienes ya que ver con los ídolos? Yo te miro y aguardo tu respuesta, yo que soy como un ciprés siempre verde: si tienes frutos, esto te viene de mí.

10. Si alguien es sabio,que comprenda estas palabras,y si es inteligente, que las entienda.Pues los caminos del Señor son derechosy por ellos caminan los buenos,mientras que los malos en ellos tropiezan.

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1. Oh Dios a quien alabo, no guardes silencio,

2. pues la boca maligna y la boca impostora se abren contra mí. Me hablan con una lengua mentirosa,

3. me rodean palabras de odio, me atacan sin motivo.

4. ¡En pago a mi amistad me acusan y yo, tan solo oro!

5. Me devuelven mal por bien y odio, por mi amistad.

6. Haz que un hombre malo le pida cuentas, que el acusador se pare a su derecha.

7. ¡Que en el juicio resulte culpable, que consideren pecado su apelación!

8. ¡Que sus días le sean acortados y que otro se apodere de su cargo!

9. ¡Que sus hijos queden huérfanos y su mujer, viuda!

10. ¡Que un acreedor le quite todo y extraños se apoderen de lo que le ha costado!

11. ¡Que nadie le haga un favor, y nadie se compadezca de sus huérfanos!

12. ¡Que sea su descendencia exterminada y se borre su nombre en una generación!

14. ¡Que recuerde el Señor la culpa de sus padres, que no se borre el pecado de su madre,

15. que estén siempre presentes ante el Señor, que borre de la tierra su memoria!

16. Pues nunca se acordó de ser amable, persiguió al pobre y al desvalido, y hasta la muerte al hombre de triste corazón.

17. ¡Ya que amó la maldición, que con él se quede; no quiso a la bendición, que lo abandone!

18. Se puso la maldición como su ropa: que le penetre hasta el fondo como el agua y le cale como aceite hasta sus huesos.

19. Que sea como un manto que lo envuelva, un cinturón que lo apriete sin cesar.

20. Así pague el Señor a mis acusadores y a los que hablan mal de mi persona!

21. Pero tú, Señor Adonai, actúa para mí en honor a tu nombre, sálvame, pues es tan bueno tu amor.

22. Porque soy pobre y desdichado, herido está mi corazón dentro de mí,

23. me voy como la sombra que declina, como langosta arrastrada por el viento.

24. De tanto ayuno flaquean mis rodillas y mi cuerpo, sin grasa, ha enflaquecido;

25. soy un pretexto para sus insultos, cuando me ven, menean la cabeza.

26. Señor, mi Dios, ayúdame, sálvame, tú que eres bueno:

27. y que sepan que allí está tu mano, que eres tú, Señor, quien hizo eso.

28. Si ellos maldicen, tu bendecirás: mis adversarios serán confundidos y tu servidor se alegrará.

29. ¡Que se cubran de infamia mis acusadores, envueltos en su vergüenza como de un manto!

30. Por mi boca al Señor doy muchas gracias y alabanzas en medio de la muchedumbre,

31. pues se puso a la derecha del pobre para salvar su vida de sus jueces.

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"De que vale perder-se em vãos temores?". São Padre Pio de Pietrelcina