Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el día 349, Pablo llega a Roma (Hechos 28), continuando su ministerio y compartiendo el evangelio. Filipenses 1-2 refuerza el gozo, la humildad y la perseverancia en la fe, mientras que Proverbios 29:25-27 nos guía hacia la valentía, la protección y la sabiduría en nuestras acciones.

1. Una vez a salvo, supimos que la isla se llamaba Malta.

2. Los nativos nos trataron con una cordialidad poco común, encendieron una gran hoguera y nos cuidaron a todos, ya que llovía y hacía frío.

3. Pablo había juntado una brazada de ramas secas y, al echarlas al fuego, una víbora que escapaba del calor se le enroscó en la mano.

4. Al ver los nativos a la víbora colgando de la mano de Pablo, se dijeron unos a otros: «Sin duda éste es un asesino. Aunque se haya salvado del mar, la justicia divina no lo deja vivir.»

5. Pero Pablo sacudió la víbora echándola al fuego y no sufrió daño alguno.

6. Pensaban que se iba a hinchar o caer muerto de repente, pero después de esperar largo rato, vieron que no le pasaba nada. Entonces cambiaron de parecer y decían que era un dios.

7. Los terrenos cercanos pertenecían al hombre principal de la isla, llamado Publio, quien nos recibió y hospedó amigablemente tres días.

8. Precisamente el padre de Publio estaba en cama con fiebre y disentería. Pablo entró a verlo, oró, le impuso las manos y lo sanó.

9. A consecuencia de esto todos los enfermos de la isla acudieron a él y fueron sanados;

10. luego nos colmaron de atenciones y, al marchar, nos proveyeron de todo lo necesario.

11. Al cabo de tres meses subimos a bordo de un barco de Alejandría que había pasado el invierno en la isla y llevaba la insignia los Dióscuros.

12. Navegamos hacia Siracusa, donde permanecimos tres días.

13. De allí, bordeando la costa, llegamos a Regio. Al día siguiente comenzó a soplar el viento sur, y al cabo de dos días llegamos a Pozzuoli.

14. Allí encontramos algunos hermanos que nos invitaron a quedarnos una semana con ellos, y así es como llegamos a Roma.

15. Allí los hermanos salieron a nuestro encuentro hasta el Foro Apio y Tres Tabernas, pues ya tenían noticia de nuestra llegada. Pablo al verlos dio gracias a Dios y se llenó de ánimo.

16. Llegados a Roma, el capitán entregó los presos al gobernador militar, pero dio permiso a Pablo para alojarse en una casa particular con un soldado que lo vigilara.

17. Tres días después Pablo convocó a los judíos principales. Una vez reunidos, les dijo: «Hermanos, acaban de traerme preso de Jerusalén. He sido entregado a los romanos sin que yo haya ofendido a las autoridades de nuestro pueblo ni las tradiciones de nuestros padres.

18. Los romanos querían dejarme en libertad después de haberme interrogado, pues no encontraban en mí nada que mereciera la muerte.

19. Pero los judíos se opusieron y me vi obligado a apelar al César, sin la menor intención de acusar a las autoridades de mi pueblo.

20. Por este motivo yo quise y conversar con ustedes, pues en realidad, por la esperanza de Israel yo llevo estas cadenas.»

21. Le respondieron: «Nosotros no hemos recibido ninguna carta de Judea referente a ti, y ninguno de los hermanos que han venido de allá nos ha dicho o transmitido mensaje alguno contra ti.

22. Pero nos gustaría escuchar de ti mismo cómo te defines, pues sabemos que esa secta encuentra oposición en todas partes.»

23. Fijaron con él un día y vinieron en gran número donde se hospedaba. Pablo les hizo una exposición; desde la mañana hasta la noche les habló del Reino de Dios, partiendo de la Ley de Moisés y los Profetas, y trataba de convencerlos acerca de Jesús.

24. Unos se convencían por sus palabras y otros no.

25. Al final los judios se retiraron muy divididos; Pablo los despidió con estas palabras: «Es muy acertado lo que dijo el Espíritu Santo cuando hablaba a sus padres por boca del profeta Isaías:

26. Ve al encuentro de este pueblo y dile: Por más que oigan no entenderán, y por más que miren no verán.

27. El corazón de este pueblo se ha endurecido. Se han tapado los oídos y cerrado los ojos; tienen miedo de ver con sus ojos y de oír con sus oídos, pues entonces comprenderían y se convertirían, y yo los sanaría.

28. Por eso sepan que esta salvación de Dios ya ha sido proclamada a los paganos; ellos la escucharán.»

29. #

30. Pablo, pues, arrendaba esta vivienda privada y permaneció allí dos años enteros. Recibía a todos los que lo venían a ver,

31. proclamaba el Reino de Dios y les enseñaba con mucha seguridad lo referente a Cristo Jesús, el Señor, y nadie le ponía trabas.

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Capítulo 1

1. Carta de Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús, a los filipenses, a todos ustedes, con sus obispos y sus diáconos, que en Cristo Jesús son santos.

2. Reciban gracia y paz de Dios nuestro Padre, y de Cristo Jesús, el Señor.

3. Doy gracias a mi Dios cada vez que me acuerdo de ustedes,

4. es decir, en mis oraciones por todos ustedes a cada instante. Y lo hago con alegría,

5. recordando la cooperación que me han prestado en el servicio del Evangelio desde el primer día hasta ahora.

6. Y si Dios empezó tan buen trabajo en ustedes, estoy seguro de que lo continuará hasta concluirlo el día de Cristo Jesús.

7. No puedo pensar de otra manera, pues los llevo a todos en mi corazón; ya esté en la cárcel o tenga que defender y promover el Evangelio, todos están conmigo y participan de la misma gracia.

8. Bien sabe Dios que la ternura de Cristo Jesús no me permite olvidarlos.

9. Pido que el amor crezca en ustedes junto con el conocimiento y la lucidez.

10. Quisiera que saquen provecho de cada cosa y cada circunstancia, para que lleguen puros e irreprochables al día de Cristo,

11. habiendo hecho madurar, gracias a Cristo Jesús, el fruto de la santidad. Esto será para gloria de Dios, y un honor para mí.

12. Hermanos, quiero que sepan que, con todo lo que me sucede, el Evangelio más bien ha progresado.

13. Entre la gente del palacio, y también fuera, mis cadenas han hecho circular el nombre de Cristo.

14. Mi condición de preso ha animado a la mayoría de nuestros hermanos en el Señor, los cuales ahora se atreven a proclamar la Palabra más abiertamente y sin miedo.

15. Algunos, es cierto, lo hacen por envidia y quieren hacerme competencia, pero otros predican a Cristo con buena intención.

16. Estos últimos se dan cuenta de que estoy aquí para defender el Evangelio, y los inspira el amor.

17. A los primeros, en cambio, les falta sinceridad; anuncian a Cristo por llevarme la contraria, y creen que con eso me hacen más amarga la cárcel.

18. Pero, al fin, ¿qué importa? Sea con sinceridad o por hipocresía, de todas formas se anuncia a Cristo y eso me alegra. Yo tengo de qué alegrarme,

19. pues sé que todo esto se convertirá en bien para mí gracias a sus oraciones y a la asistencia que me presta el Espíritu de Cristo Jesús.

20. Tengo esperanza y estoy seguro de que no seré defraudado. Al contrario, no me cabe duda de que esta vez, como las anteriores, Cristo aparecerá más grande a través de mí, sea que viva o que muera.

21. Cristo es mi vida, y de la misma muerte saco provecho.

22. Pero veo que, mientras estoy en este cuerpo, mi trabajo da frutos, de modo que ya no sé qué escoger.

23. Estoy apretado por los dos lados: por una parte siento gran deseo de largarme y estar con Cristo, lo que sería sin duda mucho mejor.

24. Pero, pensando en ustedes, conviene que yo permanezca en esta vida.

25. Esto me convence; veo que me quedaré y permaneceré con todos ustedes; su fe progresará con esto y será más alegre.

26. A causa de mí y con mi presencia, ustedes se sentirán todavía más contentos de Cristo Jesús.

27. Solamente procuren que su vida esté a la altura del Evangelio de Cristo. Permanezcan firmes en un mismo espíritu y luchen con un solo corazón por la fe del Evangelio. Ojalá lo pueda comprobar si voy donde ustedes y, si no voy, pueda al menos oírlo.

28. No se dejen intimidar por los adversarios. Este será un signo seguro de que ellos van a la ruina y ustedes a la salvación. Todo eso viene de Dios,

29. y es una gracia para ustedes que no solamente hayan creído en Cristo, sino también que padezcan por él

30. en el mismo tipo de lucha que soporto yo, como lo han podido ver y ahora lo escuchan de mí.

Capítulo 2

1. ¿Puedo pedirles algo en nombre de Cristo, hablarles del amor? ¿Han recibido el Espíritu y son capaces de compasión y ternura?

2. Entonces denme esta alegría: pónganse de acuerdo, estén unidos en el amor, con una misma alma y un mismo proyecto.

3. No hagan nada por rivalidad o vanagloria. Que cada uno tenga la humildad de creer que los otros son mejores que él mismo.

4. No busque nadie sus propios intereses, sino más bien preocúpese cada uno por los demás.

5. Tengan unos con otros las mismas disposiciones que estuvieron en Cristo Jesús:

6. El, siendo de condición divina, no se apegó a su igualdad con Dios, sino que se redujo a nada,

7. tomando la condición de servidor, y se hizo semejante a los hombres. Y encontrándose en la condición humana,

8. se rebajó a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte en una cruz.

9. Por eso Dios lo engrandeció y le dio el Nombre que está sobre todo nombre,

10. para que al Nombre de Jesús se doble toda rodilla en los cielos, en la tierra y entre los muertos,

11. y toda lengua proclame que Cristo Jesús es el Señor, para gloria de Dios Padre.

12. Por tanto, amadísimos míos, que siempre me han escuchado, sigan procurando su salvación con temor y temblor; y si lo hicieron cuando me tenían presente, háganlo más todavía cuando estoy lejos.

13. Pues Dios es el que produce en ustedes tanto el querer como el actuar para agradarle.

14. Cumplan todo sin quejas ni discusiones;

15. así no tendrán falla ni defecto y serán hijos de Dios sin reproche en medio de una raza descarriada y pervertida. Ustedes son luz en medio de ellos, como las estrellas en el universo,

16. al presentarles la palabra de vida. De ese modo me sentiré orgulloso de ustedes en el día de Cristo, porque mis esfuerzos y mis afanes no habrán sido inútiles.

17. Y aunque deba dar mi vida por la fe de ustedes, que vale más que cualquier celebración y sacrificio, me siento feliz y me alegro con todos ustedes.

18. Y también ustedes han de sentirse felices y alegrarse conmigo.

19. El Señor Jesús me da la esperanza de que pronto les podré enviar a Timoteo, y será para mí un consuelo que pueda tener por su intermedio noticias de ustedes.

20. De hecho, no tengo a ningún otro que se preocupe tanto como él por sus problemas.

21. Todos buscan sus propios intereses, no los de Cristo Jesús.

22. Pero Timoteo, como saben, ha dado pruebas, y como un hijo al lado de su padre, ha estado conmigo al servicio del Evangelio.

23. Por eso pienso enviárselo apenas vea claros mis problemas.

24. Por lo demás, tengo confianza en el Señor que pronto podré ir personalmente.

25. Me pareció necesario devolverles a nuestro hermano Epafrodito, que trabajó y luchó a mi lado, y al que ustedes enviaron para que atendiera mis necesidades.

26. En realidad, él los echaba mucho de menos y estaba preocupado al saber que ustedes estaban al tanto de su enfermedad.

27. Es cierto que estuvo enfermo y a las puertas de la muerte, pero Dios tuvo piedad de él y también de mí, ahorrándome penas sobre penas.

28. Por eso me apresuro en mandárselo, para que tengan la alegría de verlo y yo mismo quede más tranquilo.

29. Celebren, pues, alegremente su llegada, como conviene en el Señor, y estimen mucho a personas como él,

30. que casi murió por la obra de Cristo. Pues no escatimó sacrificios para servirme personalmente en nombre de todos ustedes, que no los tenía a mi lado.

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25. Es una trampa temblar ante los hombres: el que confía en Yavé está seguro.

26. Muchos buscan los favores del poder, pero Yavé es el que fija la suerte de cada cual.

27. Los hombres justos no aguantan al malo, así como los malvados no aguantan al que es honrado.

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"O Santo Rosário é a arma daqueles que querem vencer todas as batalhas." São Padre Pio de Pietrelcina