Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el día 348, seguimos la trayectoria de Pablo en Hechos 27, enfrentando tormentas y pruebas. Efesios 4-6 ofrece orientación sobre la unidad, el comportamiento cristiano y las relaciones, mientras que Proverbios 29:22-24 nos enseña sobre el autocontrol, la paciencia y la prudencia en la vida diaria.

1. Cuando se decidió que nos debíamos embarcar rumbo a Italia, Pablo y otros prisioneros fueron entregados a un tal Julio, capitán del batallón Augusto.

2. Subimos a bordo de un barco de Adrumeto que se dirigía a las costas de Asia y zarpamos; nos acompañaba Aristarco, un macedonio de la ciudad de Tesalónica.

3. Llegamos a Sidón al día siguiente. Julio se mostró muy humano con Pablo y le permitió visitar a sus amigos y que pudieran atenderle.

4. Partiendo de allí nos desviamos hacia Chipre, pues los vientos eran contrarios.

5. Atravesamos los mares de Cilicia y Panfilia y llegamos a Mira de Licia.

6. Allí el capitán encontró un barco de Alejandría que se dirigía a Italia, y nos hizo subir a bordo.

7. Durante varios días navegamos lentamente, y con muchas dificultades llegamos frente a Cnido. Como el viento no nos dejaba entrar en ese puerto, navegamos al abrigo de Creta, dando vista al cabo Salmón.

8. Lo costeamos con dificultad y llegamos a un lugar llamado Puertos Buenos, cerca de la ciudad de Lasea.

9. El tiempo transcurría; ya había pasado la fiesta del Ayuno y la navegación empezaba a ser peligrosa.

10. Entonces Pablo les dijo: «Amigos, yo veo que la travesía es muy arriesgada, y vamos a perder no sólo la carga y la nave, sino también nuestras vidas.»

11. Pero el oficial romano confiaba más en el piloto y en el patrón del barco que en las palabras de Pablo.

12. Como además este puerto era poco apropiado para pasar el invierno, la mayoría acordó partir, esperando alcanzar, con un poco de suerte, el puerto de Fénix, que está abierto hacia el suroeste y el noroeste, y donde pensaban pasar el invierno.

13. Comenzó entonces a soplar un ligero viento del sur, y pensaron que lograrían su objetivo. Levaron anclas y costearon la isla de Creta.

14. Pero poco después la isla fue barrida por un viento huracanado que llaman Euroaquilón.

15. El barco fue arrastrado y no se logró hacer frente al viento, de manera que nos quedamos a la deriva.

16. Mientras pasábamos al abrigo de una pequeña isla llamada Cauda, logramos con mucho esfuerzo recuperar el bote salvavidas.

17. Una vez subido a bordo hubo que asegurar el casco ciñéndolo por debajo con cables. Ante el peligro de encallar en las arenas de Sirte, soltaron el ancla flotante y nos dejamos arrastrar.

18. El temporal era tan violento que al día siguiente tuvieron que arrojar al agua parte del cargamento.

19. Al tercer día los marineros arrojaron al mar con sus propias manos también el aparejo del barco.

20. Como la tempestad seguía con la misma violencia, los días pasaban y no se veían ni el sol ni las estrellas: estábamos perdiendo ya toda esperanza.

21. Como hacía días que no comíamos, Pablo se puso en medio y les dijo: «Amigos, ustedes tenían que haberme escuchado y no salir de Creta, pues nos habríamos ahorrado este peligro y esta pérdida.

22. Pero ahora los invito a que recobren el ánimo; sepan que se va a perder el barco, pero no habrá pérdida de vidas.

23. Anoche estuvo a mi lado un ángel del Dios a quien pertenezco y a quien sirvo,

24. y me dijo: «Pablo, no tengas miedo: comparecerás ante el César, y Dios te concede la vida de todos los que navegan contigo.»

25. Animo, pues, amigos míos: yo confío en Dios y todo sucederá tal como me ha dicho.

26. Acabaremos en alguna isla.»

27. Hacía ya catorce noches que éramos arrastrados a la deriva por el mar Adriático, cuando hacia la medianoche los marineros presintieron la proximidad de tierra.

28. Midieron la profundidad del agua, y era de treinta y siete metros. Poco después la midieron de nuevo, y era de veintisiete metros.

29. Temerosos de que fuéramos a chocar contra unas rocas, tiraron cuatro anclas desde la popa y esperaron ansiosamente a que amaneciera.

30. En cierto momento los marineros intentaron huir del barco y bajaban el bote salvavidas al mar como si quisieran alargar los cables de las anclas de proa.

31. Pero Pablo dijo al capitán y a los soldados: «Si esos hombres abandonan el barco, ustedes no se salvarán.»

32. Entonces los soldados cortaron las amarras del bote y lo dejaron caer al agua.

33. Como aún no amanecía, Pablo los invitó a que se alimentaran, diciéndoles: «Hace catorce días que no tomamos nada; no hacemos más que esperar y permanecemos en ayunas.

34. Si quieren salvarse, ¿por qué no comen? Les aseguro que ninguno de ustedes perecerá, y ni siquiera uno de sus cabellos se perderá.»

35. Dicho esto tomó pan, dio gracias a Dios delante de todos, lo partió y se puso a comer.

36. Los otros se animaron y al fin todos se pusieron a comer.

37. En total éramos (doscientas) setenta y seis personas en el barco.

38. Una vez satisfechos, tiraron el trigo al mar para reducir el peso del barco.

39. Cuando amaneció no reconocieron la tierra, pero divisaron una bahía con su playa, y acordaron hacer lo posible por encallar en ella el barco.

40. Soltaron las anclas y las dejaron caer al mar mientras aflojaron las cuerdas de los timones; izaron al viento la vela delantera y se dejaron arrastrar hacia la playa.

41. Pero chocaron contra un banco de arena y el barco quedó encallado: la proa se clavó y quedó inmóvil, mientras la popa se iba destrozando por los golpes violentos de las olas.

42. Entonces los soldados pensaron en dar muerte a los presos por temor a que alguno se escapara nadando.

43. Pero el capitán, que quería salvar a Pablo, no se lo permitió. Ordenó que los que supieran nadar se tiraran los primeros al agua y se dirigieran a la playa;

44. los demás se agarrarían a tablones o a restos de la nave. Así todos llegamos sanos y salvos a tierra.

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Capítulo 4

1. Yo, «el prisionero de Cristo», les exhorto, pues, a que se muestren dignos de la vocación que han recibido.

2. Sean humildes, amables, comprensivos, y sopórtense unos a otros con amor.

3. Mantengan entre ustedes lazos de paz y permanezcan unidos en el mismo espíritu.

4. Un solo cuerpo y un mismo espíritu, pues ustedes han sido llamados a una misma vocación y una misma esperanza.

5. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo,

6. un solo Dios y Padre de todos, que está por encima de todos, que actúa por todos y está en todos.

7. Cada uno de nosotros ha recibido su talento y Cristo es quien fijó la medida de sus dones para cada uno.

8. Pues se dijo: Subió a las alturas, llevó cautivos, y dio sus dones a los hombres.

9. Subió. Se refiere al que antes había bajado con los muertos al mundo inferior.

10. El mismo que bajó, subió después por encima de todos los cielos para llenarlo todo.

11. Y ¿dónde están sus dones? Unos son apóstoles, otros profetas, otros evangelistas, otros pastores y maestros.

12. Así prepara a los suyos para las obras del ministerio en vista a la construcción del cuerpo de Cristo;

13. hasta que todos alcancemos la unidad en la fe y el conocimiento del Hijo de Dios y lleguemos a ser el Hombre perfecto, con esa madurez que no es menos que la plenitud de Cristo.

14. Entonces no seremos ya niños a los que mueve cualquier oleaje o viento de doctrina o cualquier invento de personas astutas, expertas en el arte de engañar.

15. Estaremos en la verdad y el amor, e iremos creciendo cada vez más para alcanzar a aquel que es la cabeza, Cristo.

16. El hace que el cuerpo crezca, con una red de articulaciones que le dan armonía y firmeza, tomando en cuenta y valorizando las capacidades de cada uno. Y así el cuerpo se va construyendo en el amor.

17. Les digo, pues, y con insistencia les advierto en el Señor que no imiten a los paganos, que se mueven por cosas inútiles.

18. Su inteligencia está en tinieblas; la ignorancia en que se quedan, así como su conciencia ciega, los mantienen muy lejos de la vida de Dios.

19. Después de perder el sentido moral, se han dejado llevar por el libertinaje y buscan con avidez toda clase de inmoralidad.

20. Pero ustedes no aprendieron así a Cristo,

21. si es que de veras fueron enseñados y formados según él, sabiendo que la verdad está en Jesús.

22. Se les pidió despojarse del hombre viejo al que sus pasiones van destruyendo, pues así fue su conducta anterior,

23. y renovarse por el espíritu desde dentro.

24. Revístanse, pues, del hombre nuevo, el hombre según Dios que él crea en la verdadera justicia y santidad.

25. Por eso, no más mentiras; que todos digan la verdad a su prójimo, ya que todos somos parte del mismo cuerpo.

26. Enójense, pero sin pecar; que el enojo no les dure hasta la puesta del sol,

27. pues de otra manera se daría lugar al demonio.

28. El que robaba, que ya no robe, sino que se fatigue trabajando con sus manos en algo útil y así tendrá algo que compartir con los necesitados.

29. No salga de sus bocas ni una palabra mala, sino la palabra que hacía falta y que deja algo a los oyentes.

30. No entristezcan al Espíritu santo de Dios; éste es el sello con el que ustedes fueron marcados y por el que serán reconocidos en el día de la salvación.

31. Arranquen de raíz de entre ustedes disgustos, arrebatos, enojos, gritos, ofensas y toda clase de maldad.

32. Más bien sean buenos y comprensivos unos con otros, perdonándose mutuamente, como Dios los perdonó en Cristo.

Capítulo 5

1. Como hijos amadísimos de Dios, esfuércense por imitarlo.

2. Sigan el camino del amor, a ejemplo de Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros, como esas ofrendas y víctimas cuyo olor agradable subía a Dios.

3. Y ya que son santos, no se hable de inmoralidad sexual, de codicia o de cualquier cosa fea; ni siquiera se las nombre entre ustedes.

4. Lo mismo se diga de las palabras vergonzosas, de los disparates y tonterías. Nada de todo eso les conviene, sino más bien dar gracias a Dios.

5. Sépanlo bien: ni el corrompido, ni el impuro, ni el que se apega al dinero, que es servir a un dios falso, tendrán parte en el reino de Cristo y de Dios.

6. Que nadie los engañe con razonamientos vacíos, pues son estas cosas las que Dios se prepara a condenar en los enemigos de la fe:

7. no sea que ustedes compartan su suerte.

8. En otro tiempo ustedes eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor. Pórtense como hijos de la luz,

9. con bondad, con justicia y según la verdad, pues ésos son los frutos de la luz.

10. Busquen lo que agrada al Señor.

11. No tomen parte en las obras de las tinieblas, donde no hay nada que cosechar; al contrario, denúncienlas.

12. Sólo decir lo que esa gente hace a escondidas da vergüenza;

13. pero al ser denunciado por la luz se vuelve claro, y lo que se ha aclarado llegará incluso a ser luz.

14. Por eso se dice: «Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos y la luz de Cristo brillará sobre ti.»

15. Examinen, pues, con mucho esmero su conducta. No anden como tontos, sino como hombres responsables.

16. Aprovechen el momento presente, porque estos tiempos son malos.

17. Por tanto, no se dejen estar, sino traten de comprender cuál es la voluntad del Señor.

18. No se emborrachen, pues el vino lleva al libertinaje; más bien llénense del Espíritu.

19. Intercambien salmos, himnos y cánticos espirituales. Que el Señor pueda oír el canto y la música de sus corazones.

20. Den gracias a Dios Padre en nombre de Cristo Jesús, nuestro Señor, siempre y por todas las cosas.

21. Expresen su respeto a Cristo siendo sumisos los unos a los otros.

22. Lo sean así las esposas a sus maridos, como al Señor.

23. El hombre es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia, cuerpo suyo, del cual es asimismo salvador.

24. Que la esposa, pues, se someta en todo a su marido, como la Iglesia se somete a Cristo.

25. Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella.

26. Y después de bañarla en el agua y la Palabra para purificarla, la hizo santa,

27. pues quería darse a sí mismo una Iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni nada parecido, sino santa e inmaculada.

28. Así deben también los maridos amar a sus esposas como aman a sus propios cuerpos: amar a la esposa, es amarse a sí mismo.

29. Y nadie aborrece su cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida. Y eso es justamente lo que Cristo hace por la Iglesia,

30. pues nosotros somos parte de su cuerpo.

31. La Escritura dice: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre para unirse con su esposa, y los dos no formarán sino un solo ser.

32. Es éste un misterio muy grande, pues lo refiero a Cristo y a la Iglesia.

33. En cuanto a ustedes, cada uno ame a su esposa como a sí mismo, y la mujer, a su vez, respete a su marido.

Capítulo 6

1. Hijos, obedezcan a sus padres, pues esto es un deber: Honra a tu padre y a tu madre.

2. Es, además, el primer mandamiento que va acompañado de una promesa:

3. para que seas feliz y goces de larga vida en la tierra.

4. Y ustedes, padres, no sean pesados con sus hijos, sino más bien edúquenlos usando las correcciones y advertencias que pueda inspirar el Señor.

5. Siervos, obedezcan a sus patrones de este mundo con respeto y responsabilidad, con corazón sincero, como quien obedece a Cristo.

6. No se fijen en si son vigilados o si ganarán consideración, pues ustedes son siervos de Cristo que hacen con gusto la voluntad de Dios.

7. Hagan su trabajo con empeño, por el Señor y no por los hombres,

8. sabiendo que el Señor retribuirá a cada uno según el bien que haya hecho, sea siervo o sea libre.

9. Y ustedes, patrones, actúen con sus siervos de la misma manera y dejen a un lado las amenazas; tengan presente que ellos y ustedes tienen en el cielo un mismo Señor, y que ése no hace distinción de personas.

10. Por lo demás, fortalézcanse en el Señor con su energía y su fuerza.

11. Lleven con ustedes todas las armas de Dios, para que puedan resistir las maniobras del diablo.

12. Pues no nos estamos enfrentando a fuerzas humanas, sino a los poderes y autoridades que dirigen este mundo y sus fuerzas oscuras, los espíritus y fuerzas malas del mundo de arriba.

13. Por eso pónganse la armadura de Dios, para que en el día malo puedan resistir y mantenerse en la fila valiéndose de todas sus armas.

14. Tomen la verdad como cinturón, la justicia como coraza;

15. tengan buen calzado, estando listos para propagar el Evangelio de la paz.

16. Tengan siempre en la mano el escudo de la fe, y así podrán atajar las flechas incendiarias del demonio.

17. Por último, usen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, o sea, la Palabra de Dios.

18. Vivan orando y suplicando. Oren en todo tiempo según les inspire el Espíritu. Velen en común y perseveren en sus oraciones sin desanimarse nunca, intercediendo en favor de todos los santos, sus hermanos.

19. Rueguen también por mí, para que, al hablar, se me den palabras y no me falte el coraje para dar a conocer el misterio del Evangelio

20. cuando tenga que presentar mi defensa, pues yo soy embajador encadenado de este Evangelio.

21. Si quieren noticias de mí y de lo que hago, se las dará Tíquico, nuestro hermano querido y ministro fiel en el Señor.

22. Lo mando precisamente para que les dé noticias nuestras y los conforte a todos.

23. Que la paz, el amor y la fe vengan de Dios Padre y de Cristo Jesús, el Señor, sobre los hermanos.

24. Y que la gracia esté con todos aquellos que aman a Cristo Jesús, nuestro Señor, con amor auténtico.

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22. El violento multiplica las peleas, el arrebatado comete una y otra falta.

23. Tu orgullo hará que te humillen, el que es humilde alcanzará los honores.

24. Busca su propia ruina y es cómplice del ladrón, el que nada dice cuando hacen jurar a los que saben.

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"É loucura fixar o olhar no que rapidamente passa". São Padre Pio de Pietrelcina