Encontrados 132 resultados para: Galaad

  • Huyó con todo lo que tenía, atravesó el río y partió en dirección a los montes de Galaad. (Génesis 31, 21)

  • y, tomando consigo a sus hermanos, le persiguió por espacio de siete días, hasta darle alcance en los montes de Galaad. (Génesis 31, 23)

  • Labán alcanzó a Jacob, que había plantado sus tiendas en el monte; Labán también plantó las suyas en el mismo monte de Galaad. (Génesis 31, 25)


  • Y Labán lo llamó Yegar Sahadutá, mientras que Jacob lo llamó Galaad. (Génesis 31, 47)

  • Labán añadió: "Este montón sea hoy testimonio entre tú y yo". Por eso se le llamó Galaad (Génesis 31, 48)

  • Y se pusieron a comer. Alzando los ojos, divisaron una caravana de ismaelitas que venían de Galaad. Sus camellos iban cargados de aromas, bálsamo y mirra, que llevaban a Egipto. (Génesis 37, 25)

  • Hijos de Manasés: de Maquir, el clan maquirita; Maquir engendró a Galaad; de Galaad, el clan galaadita. (Números 26, 29)

  • Éstos son los hijos de Galaad: de Yéser, el clan yeserita; de Jélec, el clan jelequita; (Números 26, 30)

  • Se acercaron entonces las hijas de Selofjad, hijo de Jéfer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, de uno de los clanes de Manasés, hijo de José. Se llamaban: Majlá, Noá, Joglá, Milcá y Tirsá. (Números 27, 1)

  • Los hijos de Rubén y los hijos de Gad tenían grandes y numerosos rebaños. Cuando vieron que la tierra de Yazer y la de Galaad eran lugares muy aptos para la ganadería, (Números 32, 1)

  • Nuestros niños, nuestras mujeres, nuestros rebaños y todos nuestros ganados quedarán aquí, en las ciudades de Galaad; (Números 32, 26)

  • "Si los hijos de Gad y los hijos de Rubén, aptos para la guerra, pasan con vosotros el Jordán para combatir a las órdenes del Señor, una vez conquistada la tierra les daréis como herencia la tierra de Galaad. (Números 32, 29)

“Para que se preocupar com o caminho pelo qual Jesus quer que você chegue à pátria celeste – pelo deserto ou pelo campo – quando tanto por um como por outro se chegará da mesma forma à beatitude eterna?” São Padre Pio de Pietrelcina