Mosaico decorativo

1. Porque tu espíritu incorruptible está en todas las cosas.

1. y tu Espíritu imperecedero está en todo!

2. Por eso corriges poco a poco a los que pecan y los amonestas recordándoles su pecado para que se aparten de la maldad y crean en ti, Señor.

2. Así es como corriges de a poco a los que pecan. Les haces ver, mediante tus correcciones, en qué han pecado, para que renuncien al mal y crean en ti, Señor.

3. A los antiguos moradores de tu santa tierra,

3. Así pasó con los antiguos habitantes de tu Tierra Santa:

4. que odiabas por sus hechos abominables, sus prácticas de magia y ritos sacrílegos,

4. los aborrecías debido a sus prácticas detestables, su brujería y sus ritos impíos,

5. matanzas crueles de niños, banquetes canibalescos de carne y sangre humana, iniciados en sangrientas orgías,

5. el asesinato sin piedad de niñitos, los banquetes sanguinarios en que comían la carne humana con la sangre y las entrañas, mientras celebraban sus cultos secretos.

6. a esos padres, asesinos de seres indefensos, quisiste exterminarlos por mano de nuestros padres,

6. Habías decidido acabar con esos padres asesinos de seres indefensos por medio de nuestros padres.

7. para que recibiera una digna colonia de hijos de Dios esta tierra para ti más querida que todas.

7. Querías que esta a la que quieres más que a las demás, fuese la patria de los hijos de Dios dignos de ella.

8. Pero con éstos, hombres al fin, fuiste indulgente y les enviaste avispas como precursoras de tu ejército, para que los exterminasen poco a poco.

8. Pero, incluso con estos antiguos habitantes, diste muestra de moderación porque eran seres humanos. Les enviaste, como vanguardia de tu ejército, avispas para que los destruyeran poco a poco.

9. Tú hubieras podido en batalla campal entregar a los malvados en manos de los justos, o aniquilarlos de golpe con bestias feroces o con una severa palabra.

9. Sin duda, habrías podido aplastar a los impíos por medio de los justos a través de una batalla, o aniquilarlos de un solo golpe por medio de fieras terribles o con una sola palabra salida de ti.

10. Pero castigándolos poco a poco les dabas lugar a arrepentirse, aunque no ignorabas que su raza era perversa y su maldad congénita; que jamás su pensamiento mudaría.

10. Pero, al castigarlos progresivamente, les dabas oportunidad para que se arrepintieran. No ignorabas sin embargo que su interior era perverso y que su maldad era innata, y que no cambiarían,

11. Era una raza maldita desde su origen, y no por temor a nadie dejabas sin castigo sus pecados.

11. porque su raza había sido declarada maldita desde el principio. De todos modos, no fue por miedo a alguien que dejaste sin castigo sus crímenes.

12. Porque, ¿quién osará decirte: "Qué has hecho?"; ¿quién se opondrá a tu sentencia, quién presentará querella ante ti por las gentes destruidas que tú mismo habías creado, o quién comparecerá ante ti como defensor de hombres injustos?

12. Porque, ¿quién podría decirte: "¿qué has hecho?"; quién podría oponerse a tus decisiones? ¿Quién podría llamarte la atención por aniquilar a naciones que tú creaste? ¿Quién te impediría castigar a hombres injustos?

13. Pues no hay Dios fuera de ti que de todo cuide, al que tengas que probar que tú no has juzgado injustamente.

13. Fuera de ti, que te preocupas de todos, no hay otro Dios al que tengas que probarle que no actuaste injustamente.

14. Ni rey o tirano que pueda desafiarte defendiendo a los que tú castigas.

14. No hay tampoco rey o soberano alguno que puede oponérsete cuando decides castigar.

15. Tú eres justo y gobiernas el universo con justicia, y consideras incompatible con tu poder condenar a un hombre que no merezca ser castigado.

15. Puesto que tú eres perfectamente justo, lo haces todo con justicia: harías un mal uso de tu poder si condenaras al que no merece ser castigado.

16. Porque tu fuerza es el principio de tu justicia, y el ser tú Señor de todo te hace ser indulgente con todo.

16. Tu fuerza es el fundamento de tu justicia; como eres el dueño de todas las cosas, puedes también perdonarlas.

17. Sólo cuando se duda de la plenitud de tu poder despliegas tu fuerza y confundes la osadía de los que dudan de ella.

17. Muestras tu fuerza a los que ponen en duda tu poder absoluto; castigas la audacia de los que lo desafían.

18. Pero tú, aun siendo el más fuerte, juzgas con benignidad y nos gobiernas con mucho miramiento, porque tienes a mano el poder cuando quieres.

18. Pero, aunque seas un Señor poderoso, juzgas con moderación y nos gobiernas con mucha paciencia, porque eres libre de intervenir cuando quieras.

19. Enseñaste a tu pueblo con este modelo de obrar que el justo debe ser humano, y diste buenas esperanzas a tus hijos de que, después del pecado, das lugar al arrepentimiento.

19. Al actuar así le has mostrado a tu pueblo que el justo debe amar a todos los hombres, y has dado a tus hijos esa dulce esperanza de que después del pecado les permites que se arrepientan.

20. Porque si a los enemigos de tus hijos y reos de muerte castigaste con tanto miramiento e indulgencia, dándoles tiempo y ocasión para que se apartasen de la maldad,

20. Incluso con los cananeos, enemigos de tus hijos y dignos de muerte, actuaste con moderación e indulgencia para darles tiempo y oportunidad a que se convirtieran.

21. ¡con cuánta mayor consideración castigaría a tus hijos, pues con juramentos y pactos prometiste a sus padres grandes bienes!

21. Pero con tus hijos actuaste todavía con más miramientos, ya que estabas ligado a sus antepasados por juramentos, alianzas y tantas otras bellas promesas.

22. Así, para educarnos a nosotros, castigas con moderación a nuestros enemigos para que, al juzgar a los demás, nos acordemos de tu bondad y, al ser juzgados, esperemos misericordia.

22. De tal manera que cuando castigas a nuestros enemigos con moderación, lo haces para que aprendamos, para que pensemos en tu bondad cuando nos toque ser jueces, y para que confíemos en tu misericordia cuando seamos juzgados.

23. Por eso a los que en su locura llevaban una vida de injusticias, los atormentaste con sus propios horrores.

23. A los que vivían alocadamente en el mal, los castigaste por medio de sus ídolos abominables.

24. Y hasta se extraviaron largamente por las sendas del error, tomando por dioses a los más viles y groseros animales, engañados como niños sin uso de razón.

24. ¡Habían llegado muy lejos por los caminos del error, tomando como dioses a los animales más feos y más despreciables! Se habían dejado engañar como niños sin juicio.

25. Por esto, como a niños sin juicio, les enviaste un castigo de risa.

25. Así como a niños que no piensan, les dirigiste primero una leve advertencia,

26. Mas los que no escarmentaron con tales castigos irrisorios habrían de experimentar un castigo digno de Dios.

26. pero no comprendieron esos benignos reproches, así que merecían experimentar el juicio de Dios.

27. Porque al tener que sufrir y al verse castigados por aquellos mismos seres que tenían por dioses, llegaron a reconocer por Dios verdadero al que antes no querían conocer; por esto cayó sobre ellos la suprema condenación.

27. En medio de sus sufrimientos, se indignaron con esos animales a los que habían tomado por dioses y que ahora se transformaban en los instrumentos de su castigo. Entonces descubrieron y reconocieron como Dios al que antes se negaban a ver: ese fue el motivo del castigo supremo que recayó sobre ellos.



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