Mosaico decorativo

Talált 425 Eredmények: Tres Visitantes

  • Envió los hijos y los tres mil cuatrocientos kilos de plata, pero Trifón faltó a la palabra y no puso en libertad a Jonatán. (I Macabeos 13, 19)

  • Tres años después, Jasón mandó a Menelao, hermano del tal Simón, para que llevara dinero al rey y gestionara algunos asuntos urgentes y necesarios. (II Macabeos 4, 23)

  • Lisímaco, ante las turbas sublevadas y ebrias de furor, armó tres mil hombres y comenzó a hostigar cruelmente al pueblo; las tropas estaban acaudilladas por un tal Tirano, avanzado en edad y en locura. (II Macabeos 4, 40)

  • Cuando el rey llegó a Tiro, tres hombres enviados por el consejo de ancianos le dieron cuenta de aquellas crueldades. (II Macabeos 4, 44)

  • Se inclinó hacia él, y burlándose del cruel tirano, dijo en lengua patria: "Hijo mío, ten compasión de mí, que durante nueve meses te llevé en mi seno, y te he amamantado durante tres años y te he alimentado y te he criado y educado hasta la edad que ahora tienes. (II Macabeos 7, 27)

  • Y el tres veces criminal Nicanor, que había traído miles de negociantes para comprar a los judíos, (II Macabeos 8, 34)

  • Éste salió a su encuentro con tres mil soldados de infantería y cuatrocientos de caballería. (II Macabeos 12, 33)

  • Cumplieron esta orden e invocaron a Dios misericordioso con gemidos, ayunos y oraciones en común durante tres días. Judas los arengó y dio orden de estar preparados. (II Macabeos 13, 12)

  • A los tres años, los de Judas se enteraron de que Demetrio, hijo de Seleuco, había desembarcado en Trípoli con un poderoso ejército y una gran flota, (II Macabeos 14, 1)

  • La sanguijuela tiene dos hijas: "Dame, dame". Tres cosas hay que no se hartan, y cuatro que nunca dicen: "Basta". (Proverbios 30, 15)

  • Hay tres cosas que son misteriosas para mí, y cuatro que no comprendo: (Proverbios 30, 18)

  • Tres cosas hay que hacen temblar la tierra, y cuatro que no puede soportar: (Proverbios 30, 21)


"O passado não conta mais para o Senhor. O que conta é o presente e estar atento e pronto para reparar o que foi feito." São Padre Pio de Pietrelcina