Mosaico decorativo

Talált 425 Eredmények: Tres Visitantes

  • Judas tenía su campamento en Elasa con tres mil hombres selectos. (I Macabeos 9, 5)

  • De hoy en adelante renuncio para siempre al tercio de la cosecha y a la mitad de la de los árboles frutales que me pertenecen en la región de Judea y en los tres distritos anexionados de Samaría y Galilea; (I Macabeos 10, 30)

  • Serán días de exención y de franquicia en todo mi reino, y para todos los judíos, todas las fiestas, los sábados, las lunas nuevas, los días señalados y los tres días que preceden y siguen a una fiesta. (I Macabeos 10, 34)

  • Los tres distritos de Samaría agregados a Judea se considerarán como parte de Judea, de modo que dependan de un solo jefe y obedezcan solamente al sumo sacerdote. (I Macabeos 10, 38)

  • Apolonio, al saberlo, movilizó tres mil soldados de caballería y numerosos soldados de infantería (I Macabeos 10, 77)

  • Pero tres días después murió también Tolomeo, y los egipcios que estaban en las plazas fuertes fueron matados por los habitantes. (I Macabeos 11, 18)

  • Jonatán pidió al rey exenciones de impuestos para Judea y para los tres distritos de Samaría, prometiéndole a cambio diez mil kilos de plata. (I Macabeos 11, 28)

  • Les confirmamos la posesión de los territorios de Judea y de los tres distritos de Aferema, Lida y Ramatáyim. Son desmembrados de Samaría, pasando a Judea, junto con sus dependencias, en favor de todos los que van a ofrecer sacrificios en Jerusalén, y en lugar de los tributos que el rey percibía todos los años, hasta ahora, por los productos de la tierra y por los frutos de los árboles. (I Macabeos 11, 34)

  • Jonatán le envió a Antioquía tres mil hombres valientes. Cuando se presentaron ante el rey, éste se puso muy contento. (I Macabeos 11, 44)

  • Aquel día murieron tres mil extranjeros. Jonatán volvió a Jerusalén. (I Macabeos 11, 74)

  • Se quedó con tres mil hombres: dejó dos mil en Galilea, y sólo mil le acompañaron. (I Macabeos 12, 47)

  • Envíanos tres mil cuatrocientos kilos de plata y dos de sus hijos en rehenes para que, una vez puesto en libertad, no se vuelva contra nosotros. Entonces lo libertaremos". (I Macabeos 13, 16)


"Para consolar uma alma na sua dor, mostre todo o bem que ela ainda pode fazer". São Padre Pio de Pietrelcina