Talált 532 Eredmények: Segunda Muerte
Porque si a los enemigos de tus hijos y reos de muerte castigaste con tanto miramiento e indulgencia, dándoles tiempo y ocasión para que se apartasen de la maldad, (Sabiduría 12, 20)
Por doquiera reina, en confusión, sangre y muerte, robo y engaño, corrupción e infidelidad, tumulto y perjurio, (Sabiduría 14, 25)
Pues tú tienes el poder de la vida y de la muerte, que hundes hasta las puertas del abismo y haces subir de él. (Sabiduría 16, 13)
Pues aquéllos merecieron ser privados de la luz y ser encerrados en tinieblas por haber tenido prisioneros a tus hijos, por quienes debía darse al mundo la luz incorruptible de la ley. e) La muerte. (Sabiduría 18, 4)
Todos sin excepción tenían muertos innumerables, heridos por un mismo género de muerte; y los vivos no bastaban para enterrarlos, ya que, en un instante, lo más noble de su linaje había sido destruido. (Sabiduría 18, 12)
y, con la aguda espada de tu decreto irrevocable, puesta en pie, todo lo llenó de muerte y tocaba el cielo a la vez que aplastaba la tierra. (Sabiduría 18, 16)
medio muertos, tendidos por tierra acá y allá, declaraban la causa de su muerte; (Sabiduría 18, 18)
La prueba de la muerte alcanzó también a los justos, y en el desierto se produjo una mortandad entre la multitud; pero la ira no duró mucho. (Sabiduría 18, 20)
mientras tu pueblo realizaba un viaje maravilloso, ellos encontraron una muerte inaudita. (Sabiduría 19, 5)
Lucha por la verdad hasta la muerte, y el Señor Dios luchará por ti. (Eclesiástico 4, 28)
No te alegres de la muerte de nadie; recuerda que todos moriremos. (Eclesiástico 8, 7)
Aléjate del hombre que tiene poder de matar, y no tendrás que temer la muerte; pero si te acercas a él, no cometas falta, para que no te quite la vida. Ten presente que caminas en medio de lazos y marchas sobre la muralla de la ciudad. (Eclesiástico 9, 13)