Talált 532 Eredmények: Segunda Muerte
Encuentro que la mujer es más amarga que la muerte, porque ella es un lazo; su corazón es una red, y sus brazos son cadenas. Quien agrada a Dios escapa de ella, pero el pecador en ella queda preso. (Eclesiastés 7, 26)
No tiene poder el hombre sobre su vida para retenerla, ni sobre el día de la muerte; y no hay quien se libre de este combate, ni la iniquidad salva al que la posee. (Eclesiastés 8, 8)
Ella: Ponme como sello sobre tu corazón, como sello sobre tu brazo; porque es fuerte el amor como la muerte; inflexibles, como el infierno, son los celos. Flechas de fuego son sus flechas, llamas divinas son sus llamas. (Cantar 8, 6)
Guardaos, pues, de las murmuraciones vanas, preservad vuestra lengua de maledicencias, porque el dicho más secreto no deja de surtir efecto, y una boca mentirosa da muerte al alma. (Sabiduría 1, 11)
No corráis tras la muerte con los extravíos de vuestra vida, ni os atraigáis la ruina con las obras de vuestras manos. (Sabiduría 1, 12)
Que no fue Dios quien hizo la muerte, ni se goza con el exterminio de los vivientes. (Sabiduría 1, 13)
Porque la justicia es inmortal, pero la injusticia atrae la muerte. (Sabiduría 1, 15)
Los malvados llaman a la muerte con señas y palabras, la tienen por amiga y por ella perecen; con ella hacen pacto, porque merecen ser su posesión. (Sabiduría 1, 16)
Condenémoslo a una muerte infame, pues, según dice, habrá quien vele por él". (Sabiduría 2, 20)
Mas por envidia del diablo entró la muerte en el mundo, y la experimentan los que le pertenecen. (Sabiduría 2, 24)
Pues los hijos que nacen de uniones culpables serán testigos de la maldad de sus padres cuando Dios los juzgue. c) La muerte temprana. (Sabiduría 4, 6)
La muerte del justo condena la vida del malvado; la juventud tempranamente acabada, la larga vejez del injusto. (Sabiduría 4, 16)