Talált 612 Eredmények: Respondió
Simón le respondió: "No hemos ocupado tierra extranjera ni retenemos nada de nadie, sino la herencia de nuestros padres, que en un tiempo injustamente nos fue arrebatada por nuestros enemigos. (I Macabeos 15, 33)
Atenobio no le respondió nada, pero se volvió furioso al rey y le comunicó la respuesta y fastuosidad de Simón, con todo lo que había visto. El rey se enfureció. (I Macabeos 15, 36)
Heliodoro respondió: "Si tienes alguna persona contraria y enemiga de tu gobierno, envíala allá, y la harás volver bien castigada, si es que consigue volver. En aquel lugar hay un poder divino. (II Macabeos 3, 38)
Pero él, elevándose a más altas resoluciones, dignas de su edad y de su venerable ancianidad, de sus cabellos ya blancos y de su vida irreprensible desde la infancia, y sobre todo de las santas leyes establecidas por Dios, respondió que prefería que lo llevaran a la muerte. (II Macabeos 6, 23)
Pero encontró ocasión propicia para su astucia cuando Demetrio le llamó al consejo y le preguntó en qué disposición y voluntad se encontraban los judíos; él respondió: (II Macabeos 14, 5)
"Pues yo -respondió él- soy soberano sobre la tierra, que mando tomar las armas y ejecutar los decretos reales". Pero no pudo llevar a cabo su bárbaro proyecto. (II Macabeos 15, 5)
Abrí a mi amor, pero mi amor se había ido. Se me fue el alma tras de él. Lo busqué y no lo encontré, lo llamé y no me respondió. (Cantar 5, 6)
Yo dije: ¿Hasta cuándo, Señor? Y me respondió: Hasta que las ciudades estén devastadas y desiertas, las casas vacías y la tierra abandonada; (Isaías 6, 11)
Acaz respondió: "No la pediré, no quiero tentar al Señor". (Isaías 7, 12)
Isaías respondió: "Ésta será para ti de parte del Señor la señal de que él cumplirá su palabra: (Isaías 38, 7)
Entonces el profeta Isaías fue a decir al rey Ezequías: "¿Qué te han dicho esos hombres? ¿De dónde han venido?". Ezequías respondió: "Han venido de un país lejano, de Babilonia". (Isaías 39, 3)
Isaías replicó: "¿Qué han visto en tu palacio?". Ezequías respondió: "Han visto todo lo que hay en mi palacio; no ha quedado nada en mis almacenes que no haya enseñado". (Isaías 39, 4)