Mosaico decorativo

Talált 2150 Eredmények: Poder En Israel

  • Amasías, rey de Judá, después de aconsejarse, mandó a decir a Joás, hijo de Joacaz y nieto de Jehú, rey de Israel: "Ven, que nos veamos las caras". (II Crónicas 25, 17)

  • Joás, rey de Israel, mandó a decir a Amasías, rey de Judá: "El cardo del Líbano manda a decir al cedro del Líbano: Da tu hija por esposa a mi hijo; pero pasaron las fieras del Líbano y pisotearon el cardo. (II Crónicas 25, 18)

  • Entonces Joás, rey de Israel, fue y se vieron las caras él y Amasías, rey de Judá, en Bet Semes de Judá. (II Crónicas 25, 21)

  • Judá fue derrotado frente a Israel, y cada cual huyó a su casa. (II Crónicas 25, 22)

  • Joás, rey de Israel, hizo prisionero en Bet Semes a Amasías, rey de Judá; luego llegó a Jerusalén y abrió en sus murallas una brecha de doscientos metros, desde la puerta de Efraín hasta la puerta del Ángulo; (II Crónicas 25, 23)

  • Amasías, hijo de Joás, rey de Judá, vivió todavía quince años después de la muerte de Joás, hijo de Joacaz, rey de Israel. (II Crónicas 25, 25)

  • El resto de la historia de Amasías, desde el principio al fin, está escrito en el libro de los reyes de Judá y de Israel. (II Crónicas 25, 26)

  • Sus técnicos construyeron en Jerusalén máquinas lanzaflechas y lanzapiedras, que puso en las torres y en los ángulos de las murallas. Con la ayuda milagrosa de Dios, su poder y su fama fueron muy grandes. (II Crónicas 26, 15)

  • El resto de la historia de Jotán, todo lo que hizo, está escrito en el libro de los reyes de Israel y de Judá. (II Crónicas 27, 7)

  • sino que siguió el camino de los reyes de Israel: hizo ídolos fundidos de Baal, (II Crónicas 28, 2)

  • El Señor, su Dios, lo entregó en manos del rey de Siria, que lo derrotó, haciéndole gran número de prisioneros, que fueron conducidos cautivos a Damasco. Fue entregado también en manos del rey de Israel, que le infligió una gran derrota. (II Crónicas 28, 5)

  • y les dijeron: "No traigáis aquí a los prisioneros, pues nos haríamos culpables ante el Señor. Habláis de aumentar nuestros pecados y nuestras deudas, pero nuestra culpa es ya ciertamente enorme, y la ardiente ira del Señor amenaza a Israel". (II Crónicas 28, 13)


"A mansidão reprime a ira." São Padre Pio de Pietrelcina