Talált 3248 Eredmények: Jer
En su santa tienda, en su presencia, ejercí el ministerio, y así en Sión me instalé. (Eclesiástico 24, 10)
En la ciudad amada establecí mi residencia, y en Jerusalén tuve la sede de mi imperio. (Eclesiástico 24, 11)
Crecí como palmera en Engadí, cual brote de rosa en Jericó; como magnífico olivo en la llanura, crecí como el plátano. (Eclesiástico 24, 14)
En tres cosas se complace mi alma, que son agradables a Dios y a los hombres: la concordia entre hermanos, la amistad entre vecinos y marido y mujer bien avenidos. (Eclesiástico 25, 1)
Feliz el que vive con mujer sensata, quien jamás se desliza con su lengua, quien no sirve a hombre inferior a él. (Eclesiástico 25, 8)
Dame cualquier llaga, pero no llaga del corazón. Dame cualquier maldad, pero no maldad de mujer. (Eclesiástico 25, 13)
Preferiría vivir con un león y un dragón antes que con una mujer malvada. (Eclesiástico 25, 16)
La maldad de la mujer altera su semblante y oscurece su rostro como el de un oso. (Eclesiástico 25, 17)
Toda maldad es poca comparada con la de la mujer: la suerte del pecador caiga sobre ella. (Eclesiástico 25, 19)
Cuesta arenosa para pies de anciano es la mujer deslenguada para un marido pacífico. (Eclesiástico 25, 20)
No te dejes seducir por la belleza de una mujer, y no la desees. (Eclesiástico 25, 21)
Esclavitud, ignominia y vergüenza grande es que la mujer mantenga a su marido. (Eclesiástico 25, 22)